Singapur, 29 mar (EFE).- Singapur rindió hoy el último tributo al fundador de la ciudad-Estado, Lew Kuan Yew, despedido con un funeral de Estado que culminó una semana de luto nacional en la que miles de singapureses homenajearon al carismático exmandatario.

Lee, fallecido el pasado lunes a los 91 años, gobernó Singapur desde 1959 hasta 1990 y dirigió el proceso de independencia en 1965 después de un fracasado intento de unión con Malasia para poner las bases de una de las economías más prósperas del mundo.

Su féretro, colocado encima de un carro militar, partió en procesión desde el Parlamento, donde hasta anoche estuvo instalada la capilla ardiente, en dirección al centro cultural de la Universidad Nacional de Singapur, donde tuvo lugar la ceremonia.

“Esta ha sido una semana oscura para Singapur. La luz que nos ha guiado todos estos años se ha apagado. Hemos perdido a nuestro padre fundador, Lee Kuan Yew, que vivió y respiró Singapur toda su vida”, dijo su hijo y actual primer ministro, Lee Hsien Loong, en su intervención durante las exequias.

Dirigentes políticos, antiguos compañeros de gobierno y ciudadanos recordaron el legado del exmandatario, al que su hijo calificó como un “luchador” y el “líder sobresaliente de un grupo excepcional” que lideró a la joven nación dando ejemplo y ganándose la confianza de sus ciudadanos.

Lee Hsien Loong calificó la fracasada unión con Malasia como “el momento de mayor angustia” de su padre quien “de las cenizas de la separación, construyó una nación” basada en el “noble sueño” del multiculturalismo para integrar a la mayoría china con las minorías malaya e india.

“Lee Kuan Yew construyó Singapur. A aquellos que busquen un monumento a Lee Kuan Yew los singapureses podemos responderles con orgullo: ‘mirad a vuestro alrededor'”, aseguró el primer ministro durante el acto transmitido por las televisiones del país.

A la ceremonia de unas tres horas acudieron varios dignatarios extranjeros como la presidenta surcoreana, Park Guen-Hye; el vicepresidente chino, Li Yuanchao, y los primeros ministros de Japón, Shinzo Abe; Australia, Tony Abbott; e India, Narenda Modi.

El expresidente estadounidense Bill Clinton, que ayer visitó la capilla ardiente, presidió la delegación de su país, en la que también figura el antiguo secretario de Estado Henry Kissinger.

Al terminar el funeral las sirenas del sistema de alerta de la ciudad-Estado sonaron dos veces para indicar a la población el inicio y el final del minuto de silencio, que fue seguido por la interpretación del himno nacional.

Tras las exequias, los restos de Lee Kuan Yew fueron trasladados al crematorio donde fueron incinerado en una ceremonia privada.

El funeral de Estado culminó una semana de luto oficial en Singapur en la que el fundador del país recibió el homenaje de 1,2 millones de singapureses que visitaron la capilla ardiente y otros lugares habilitados en distintos lugares de la ciudad.

Miles de personas se congregaron a primera hora de la mañana a lo largo del recorrido de 15,4 kilómetros por el que desfiló el féretro, precedido del vuelo de aviones de combate y 21 salvas de artillería.

La procesión por las calles de la ciudad se realizó bajo una intensa lluvia que no disuadió a singapureses de todas las edades que saludaron su paso coreando el nombre de Lee Kuan Yew y ondeando banderas del país.

“Fue realmente un gran hombre y creo que esta es la última muestra de respeto que puedo darle como padre de Singapur”, dijo Darius Chen Hui Jun a Efe mientras esperaba el paso de la comitiva.

El exmandatario, que hasta casi el final de su vida conservó el cargo de ministro mentor, fue criticado por ejercer su gobierno con mano dura, mantener severas restricciones sobre la libertad de expresión y hacer que sus oponentes políticos estuvieran en la diana de la justicia.

Pero fue respetado por dotar Singapur de una administración eficiente y libre de corrupción, y convertir la ciudad-Estado en una de las economías más prósperas del mundo pese a la falta de recursos naturales.