Kiev, 18 oct (EFE).- El esperado repliegue de los tanques, la artillería y los morteros de la línea del frente en la región de Donetsk se vio ensombrecido hoy por acusaciones mutuas de violaciones de la tregua.

Hoy, domingo, las fuerzas gubernamentales deberían haber procedido a la retirada del armamento de menos de 120 milímetros de calibre, proceso que debe ser verificado por la Organización para Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

Así lo había adelantado el sábado el portavoz militar de la Presidencia ucraniana, Andréi Lisenko, que calificó de “ejemplar” el respeto de la nueva tregua que entró en vigor a principios de septiembre.

No obstante, Kiev no informó hoy sobre retirada alguna y se limitó a acusar a las milicias prorrusas de herir la víspera a dos soldados ucranianos en sendas “provocaciones” en Donetsk.

“Ayer en la línea de confrontación se registraron dos actos de provocación. En Peski -no lejos de la ciudad de Donetsk- y en Shirókino”, cerca del puerto de Mariúpol (mar de Azov), dijo Alexandr Motuzianik, portavoz de la Presidencia ucraniana.

Por su parte, el representante de las milicias separatistas en Donetsk, Eduard Basurin, acusó a las fuerzas gubernamentales de abrir fuego contra las posiciones rebeldes, en una de esas ocasiones por medio de un blindado.

“Ha aumentado la concentración de tanques en la línea de separación. Además, con respecto al anuncio de la parte ucraniana sobre el repliegue, por el momento no hemos notado nada”, dijo.

También denunció la movilización de nuevos batallones en todos los núcleos de población situados cerca de la línea de separación de fuerzas.

La autoproclamada república popular de Donetsk anunció esta semana su decisión de posponer hasta el 21 de octubre dicho repliegue, escudándose precisamente en las recientes violaciones del alto el fuego por parte de las fuerzas gubernamentales.

Según los analistas, ambas partes están simplemente ganando tiempo para reforzar sus posiciones a ambos lados de la línea de separación.

Con la excepción de la muerte de varios civiles y combatientes por la explosión de minas, desde el inicio de la tregua apenas se han registrado bajas por fuego enemigo.

El portavoz rebelde relacionó las últimas escaramuzas con las elecciones locales en Ucrania, que tendrán lugar el próximo 25 de octubre.

Precisamente, los separatistas de Donetsk deberían haber celebrado hoy los comicios, pero aceptaron desconvocarlos después de que Ucrania, Rusia, Alemania y Francia acordaran tácitamente prolongar hasta 2016 la aplicación de los acuerdos de paz de Minsk.

Mientras, la misión de la OSCE informó hoy de que aún no ha terminado el proceso de verificación de la primera fase de retirada de armamento, lo que incluye tanques, morteros de menos de 120 milímetros, y cañones y artillería de menos de 100 milímetros.

Los observadores internacionales se han mostrado muy críticos con el cumplimiento de los acuerdos de repliegue de armamento pesado por ambos bandos, especialmente por parte de los rebeldes, a los que acusan de impedirles el acceso a ciertas zonas bajo su control.

Ucrania y los insurgentes procedieron el pasado jueves a retirar los morteros del frente en la vecina región de Lugansk, el último paso para la desmilitarización del frente en esa zona.

El acuerdo de repliegue de armamento fue rubricado el 2 de octubre en París por el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, los de Rusia, Vladímir Putin, y Francia, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, garantes de los acuerdos de paz de Minsk.

Su objetivo es la creación de una zona desmilitarizada de 30 kilómetros entre ambos bandos en conflicto, la garantía de que el cese del fuego perdurará mientras se aborden los aspectos políticos del acuerdo de paz.

La retirada del armamento es considerado el principio del fin de la guerra en el este de Ucrania, que estalló en abril de 2014 cuando los prorrusos se sublevaron militarmente contra las nuevas autoridades que derrocaron al presidente, Víktor Yanukóvich.

No obstante, aún hay muchos escollos por superar como el control de la frontera ruso-ucraniana, la prioridad para Poroshenko, quien acusa a Rusia de suministrar refuerzos y armamento a los separatistas.

En cambio, para los insurgentes el primer paso debería ser la aprobación de una amnistía para combatientes y, seguidamente, de una ley sobre autonomía para sus territorios.

Boris Klimenko