Roma, 8 jun (EFE).- Casi seis millones de personas sufren inseguridad alimentaria a consecuencia de la violencia en la región del lago Chad y Burundi, informó hoy la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La situación es especialmente preocupante en los países que integran la cuenca del lago Chad (Nigeria, Camerún, Chad y Níger) por los ataques del grupo islamista radical Boko Haram, lo que ha supuesto el desplazamiento forzado de 2,7 millones de personas.

Allí 3,4 millones de habitantes afrontan inseguridad alimentaria severa (no pueden acceder a los alimentos de forma segura y suficiente), según el último informe de la FAO.

La responsable del equipo de emergencias de la agencia en la zona, Rosanne Marchesich, explicó en una reunión que la situación empeorará todavía más si no se da una respuesta rápida en el sector primario.

Y es que entre el 80 % y el 90 % de la población que vive en torno al lago Chad depende de la agricultura, la pesca y la ganadería para su subsistencia.

En los últimos meses los precios de los alimentos básicos se han duplicado en algunas provincias y la producción de cultivos básicos y de pescado ha caído por debajo de la media debido a las restricciones de acceso a los recursos y las bajas precipitaciones.

El cierre de fronteras también ha afectado el comercio de mercancías y el ganado, que está más expuesto al contagio de enfermedades.

Marchesich alertó que en las aldeas de los estados nigerianos de Borno y Yobe se han detectado casos de malnutrición entre niños, mujeres y hombres, y que en muchos hogares solo se sirve una comida al día.

Más de dos millones de personas se han desplazado dentro de Nigeria, donde la responsable destacó que las comunidades locales se están encargando de atenderlos, muchos de ellos niños que han quedado huérfanos, mientras Boko Haram intensifica los ataques contra civiles.

En Burundi, 2,3 millones de personas padecen inseguridad alimentaria, mientras que más de 366.000 personas se han visto obligadas a desplazarse -más de dos tercios a los países vecinos- por la crisis de seguridad y las inundaciones relacionadas con el fenómeno de El Niño.

La coordinadora de emergencias de la FAO en el país africano, Reine Anani, apuntó que, de esa cifra, medio millón de personas está en situación de emergencia, un número que se ha duplicado en un año y se ha extendido por gran parte del país.

Consideró que existe un “riesgo muy alto” de deterioro, después de que muchas familias hayan tenido que vender sus activos para sobrevivir y en la mitad de los hogares se haya reducido el consumo de alimentos.

Además, la inseguridad está limitando las inversiones en el campo para la producción de alimentos y las migraciones estacionales en busca de trabajo, según la FAO, que reclama 11,6 millones de dólares (10 millones de euros) para la ayuda en Burundi.

Allí cientos de personas han muerto por los enfrentamientos entre el Gobierno y la oposición después de que el presidente Pierre Nkurunziza anunciara en abril de 2015 que se presentaría por tercera vez a las elecciones, algo que prohíbe la Constitución y viola los acuerdos que pusieron fin a una larga guerra civil en 2005.