Tokio, 22 jul (EFE).- Hoy se cumple un mes desde que se perdió el rastro del periodista «freelance» japonés Jumpei Yasuda en Siria, sin que las autoridades japonesas hayan logrado aún confirmar su paradero ni si ha sido secuestrado por algún grupo armado.

La última persona en contactar con Yasuda, de 41 años, fue otro reportero «freelance» japonés, Kosuke Tsuneoka.

Tsuneoka, de 45 años y musulmán converso, recibió un correo electrónico de Yasuda el pasado 23 de junio, pero no ha vuelto a saber de él desde entonces.

A día de hoy, el Ministerio de Asuntos Exteriores nipón sigue estudiando el caso sin poder confirmar «la desaparición o secuestro» de este ciudadano.

Del mismo modo, la cuenta de Twitter de Yasuda permanece inactiva desde el pasado 20 de junio.

Sus últimos comentarios muestran que se encontraba en la zona de Kobani, rescatada del asedio del Estado Islámico (EI) por las fuerzas kurdas el pasado febrero.

Yasuda ya fue secuestrado por insurgentes en Irak y liberado a los pocos días en 2004.

El temor a que haya caído en manos de algún grupo armado en la región ha ido en aumento a raíz de que otro colega, Kenji Goto, y otro ciudadano nipón que se encontraba en Siria, Haruna Yukawa, fueran secuestrados y ejecutados por el EI a principios de este año.

La situación de Yasuda es similar a la de los tres periodistas españoles «freelance» cuya desaparición en Siria se hizo pública ayer.

Los tres, Ángel Sastre, José Manuel López y Antonio Pampliega, fueron vistos por última vez en la ciudad de Alepo hace diez días y hasta la fecha no existe confirmación alguna sobre su paradero.