Moscú, 28 oct (EFE).- Rusia, Siria e Irán dieron hoy una de cal y otra de arena al proponer restablecer la tregua en el país árabe y reanudar el suministro de ayuda humanitaria, al tiempo que abogaron por intensificar la lucha contra los yihadistas, especialmente en Alepo.

«A los terroristas hay que rematarlos. Si nuestros socios occidentales sólo se dedican a la lucha antiterrorista de palabra, nosotros estamos plenamente decididos a llegar hasta el final», dijo en rueda de prensa Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso.

Lavrov mantuvo hoy consultas trilaterales con sus colegas sirio, Walid al Mualem, e iraní, Mohamad Yavad Zarif, con los que abordó «los pasos que hay que dar a corto plazo» con el fin de «intensificar la lucha contra el Estado Islámico y el Frente al Nusra».

«Hemos insistido en la necesidad de continuar e intensificar la lucha contra el terrorismo, al tiempo que se mejora la situación humanitaria y se vuelve al cese de las acciones militares», dijo.

Aseguró que «ha llegado la hora» de que la oposición moderada siria sea considerada «objetivo legítimo», al mismo nivel que los yihadistas ante su negativa a abandonar las posiciones de los terroristas en Alepo.

El jefe de la diplomacia rusa lamentó que EEUU haya desaprovechado que la aviación rusa y siria no bombardean la segunda ciudad siria desde el 18 de octubre para deslindar a opositores y terroristas.

Por su parte, Al Mualem adelantó en que el Ejército sirio continuará la actual ofensiva militar contra Alepo -que no incluye el uso de la aviación rusa o siria- para liberarla de los terroristas.

«No reduciremos los esfuerzos para luchar contra el terrorismo, para liberar Alepo de los yihadistas y para restablecer la unidad de nuestro pueblo», señaló.

Nada más expirar la pausa humanitaria en Alepo, el Ejército sirio lanzó, apoyado por las milicias libanesas de Hizbulá -respaldadas por Irán-, el domingo pasado una nueva ofensiva en la que recuperó una base militar a las afueras de la ciudad.

Mientras, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, grupos rebeldes e islámicos contraatacaron hoy con un ataque contra las posiciones gubernamentales en el suroeste de Alepo, lo que incluyó el uso de coches bomba.

Mualem también se mostró dispuesto a declarar una nueva pausa humanitaria en Alepo similar a la que se prolongó entre el 17 y 19 de octubre, aunque sólo si los países que apoyan a las organizaciones terroristas ofrecen «garantías».

«Está claro quién en realidad violó la tregua y con qué fin. Estamos dispuestos a repetir la experiencia después de recibir garantías de que los países que apoyan a los terroristas están dispuestas a hacer todo lo posible para que los civiles puedan aprovechar» esa pausa humanitaria, dijo.

Los tres ministros subrayaron que garantizar el suministro de ayuda humanitaria a los civiles en Alepo es una de sus prioridades, aunque Lavrov no dudó en criticar la falta de profesionalismo de las agencias de la ONU.

Lavrov denunció la inacción de la ONU durante la pausa humanitaria y le recomendó que no participe en la «campaña histérica» en torno a Alepo, en alusión a las acusaciones de crímenes de guerra contra Moscú y Damasco.

Destacó que no hay diferencia alguna entre el sufrimiento de los civiles de Alepo y la ciudad iraquí de Mosul, donde cientos de civiles han muerto desde el inicio de la operación occidental.

Al respecto, advirtió que dicha campaña puede alterar seriamente el equilibrio de fuerzas en la región en caso de que los terroristas crucen la frontera entre Siria e Irak.

«Estamos interesados en adoptar medidas conjuntas con mi colega iraquí para impedir el paso de terroristas armados de Mosul a Siria con su armamento pesado, lo que, por supuesto, agravaría la situación en Siria», afirmó Lavrov.

Además, subrayó que el régimen de Bachar al Asad y sus dos principales aliados están a favor de «el pronto reinicio de las negociaciones sirias (…) sin condiciones previas».

«Debemos reanudar el diálogo político en Siria. La delegación de Damasco está dispuesta a viajar mañana mismo a Ginebra para mantener conversaciones con la oposición», destacó.

El presidente ruso, Vladímir Putin, admitió ayer que los acuerdos con su colega estadounidense, Barack Obama, para el arreglo del conflicto en Siria no han funcionado, de lo que culpó a ciertos sectores en EEUU.

«No han funcionado nuestros acuerdos personales con el presidente de EEUU. En Washington hubo círculos que hicieron todo lo posible para que esos (acuerdos) no fueran llevados a la práctica», adujo.

Putin aseguró que en el caso de Alepo hay sólo dos opciones: o dejar de bombardear las posiciones de los yihadistas o acabar con ese «nido terrorista» minimizando los daños colaterales.