Lima, 4 oct (EFE).- Tras el cisma que supuso la disolución del Congreso el pasado lunes, Perú se encamina a celebrar unas nuevas elecciones legislativas en enero próximo con el objetivo de recuperar la estabilidad con un parlamento más en sintonía con el presidente Martín Vizcarra.

Sin embargo, a menos de cuatro meses de la votación hay mucha incertidumbre entre los eventuales candidatos, quienes en algunos casos posibles como el de Keiko Fujimori, líder de la oposición, podrían acceder a un escaño y obtener temporalmente inmunidad frente a las investigaciones por presunta corrupción que se le siguen.

De momento, hay 24 partidos en carrera, forzados a participar en estos comicios para no perder su derecho a participar en elecciones futuras -una sutileza de la legislación electoral peruana -, pero cuyos candidatos son una incógnita.

Para este parlamento, que tendrá un periodo de funcionamiento de apenas un año y medio, no pueden ser reelegidos los 130 legisladores que formaban el disuelto Congreso.

LAS CARAS CONOCIDAS ARRASTRAN VOTOS

El analista político Eduardo Dargent señaló a la Agencia Efe que el resultado de este nuevo proceso electoral «dependerá mucho de qué figuras se pueden colocar en las cabezas de listas».

«Si hay grupos que logren colocar candidatos atractivos y con cierto prestigio, que puedan recoger cierto arrastre, el voto se concentrará en ciertos grupos. De lo contrario tendremos un Congreso con bastantes grupos representados», anticipó Dargent.

Hasta 13 grupos parlamentarios formaban la cámara disuelta tras distintas deserciones y transfuguismos que lo hicieron un hemiciclo atomizado, pero controlado por la amplia mayoría del fujimorismo.

«Si hubiese partidos fuertes, no sucedería esto, pero con partidos débiles cualquier candidato que sea figura de la farándula o un alcalde popular puede terminar arrastrando votos», agregó el analista.

Por eso, las caras conocidas serán clave y pueden marcar la diferencia ante la ausencia hasta ahora de un partido capaz de aglutinar la votación de manera masiva.

POSIBLE CASTIGO AL FUJIMORISMO Y APRISMO

«Me parece que va a haber una sanción a los partidos que han controlado el poder (en el Congreso) en estos años, porque el ánimo de la población está muy cargado hacia ellos», apuntó Dargent en referencia al Partido Aprista Peruano (PAP) y, sobre todo, al fujimorista Fuerza Popular, la formación de Keiko Fujimori.

«Perderán congresistas, pero dependerá de la organización de estas fuerzas. También requiere mucha madurez de los otros grupos políticos para aprovechar la debilidad de estos dos, cuyo comportamiento ha sido tan criticado por la población», agregó.

En la última elección de 2016, el PAP, la agrupación del fallecido expresidente Alan García, obtuvo solo el 6 % de los votos y pasó la valla electoral por muy poco, por lo que esta vez, sin el liderazgo y la figura del siempre polémico exgobernante, puede quedarse por debajo del 5 % que ordena la ley electoral y perder su inscripción como partido.

Mucho menos probable es que esto ocurra con el fujimorismo, sobre todo si lleva como cabeza de lista a su líder Keiko, quien permanece en prisión preventiva desde octubre del año pasado mientras es investigada por un presunto lavado de dinero en donaciones no declaradas para sus campañas electorales.

UNA OPORTUNIDAD PARA LOS NUEVOS PARTIDOS

Entre los que se pueden ver beneficiados están algunos partidos que no integraron el Congreso disuelto, como el Partido Morado, del ex candidato presidencial Julio Guzmán, o el Partido Nacionalista Peruano (PNP), del expresidente Ollanta Humala.

También el bloque de izquierdas de Nuevo Perú, liderado por Verónika Mendoza, que sin embargo necesita lograr su inscripción en el padrón de partidos habilitados antes de las elecciones o bien buscar la alianza con un partido afín para presentar candidatos.

El centrista Acción Popular, del expresidente Fernando Belaunde Terry, también puede capitalizar la indignación popular contra el disuelto Congreso para incrementar la pequeña bancada que tuvo en el disuelto Legislativo, sobre todo tras sus buenos resultados en las últimas elecciones regionales y locales del año pasado.

«Puede irle bien si se desmarca de su actuación ambigua», comentó Dargent en referencia a la división entre sus integrantes, unos en contra de la disolución del Congreso y otros a favor.

SE BUSCA UN PARTIDO OFICIALISTA

Tras obtener solo 18 congresistas en las elecciones de 2016, el partido oficialista Peruanos Por el Kambio (PPK) casi desaparece antes de la disolución del Congreso por divisiones internas, entre ellas una facción que se renombró Contigo, y lo volvió más conservador y opositor a Vizcarra.

Por ello, el Gobierno mira si una formación política de derecha democrática, centro o izquierda moderada puede identificarse con el Ejecutivo y volverse la nueva fuerza oficialista.

«Ese partido podría tener cierta suerte electoral si la popularidad del presidente sigue media alta», concluyó Dargent.

Fernando Gimeno

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *