Río de Janeiro, 2 abr (EFE).- El ministro de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, Sergio Moro, aseguró este martes que la seguridad será una de áreas más afectadas en caso de que el Congreso no apruebe la reforma del régimen de jubilaciones con la que el Gobierno pretende resolver el grave déficit fiscal del país.

El ministro se refirió al tema en un encuentro que tuvo con la prensa tras participar en un seminario sobre seguridad organizado en el marco de la Exposición Latinoamericana de Espacio y Defensa (Laad por sus siglas en inglés), la mayor feria del sector para la región y que fue abierta este martes en Río de Janeiro.

Moro, que era el juez responsable por la principal operación de combate a la corrupción en Brasil y fue recibido como una especie de «héroe» por los asistentes a la feria, aseguró que la seguridad, la educación y la salud se pueden ver afectadas si no se aprueba la reforma de las jubilaciones.

«Necesitamos ecualizar las reglas de las jubilaciones. Tenemos un problema fiscal a ser enfrentado. Si no, van a faltar recursos» para financiar el funcionamiento del Estado, aseguró Moro, quien se mostró confiado en que el proyecto será aprobado.

Moro también fue cuestionado por el aumento de la criminalidad en Río de Janeiro, especialmente del narcotráfico y de las milicias, organizaciones criminales integradas por expolicías y agentes activos corruptos que controlan diversas áreas de la «cidade maravilhosa» y cuya presencia se ha incrementado en la última década.

El ministro calificó a las organizaciones de narcotráfico y a las milicias como un tipo de «criminalidad grave» y propuso incluir políticas urbanas y sociales para combatirlas.

«No hay duda de que esas milicias son organizaciones criminales. Para mí, el «Comando Vermelho» (comando rojo), el Primer Comando de la Capital (PCC) y las milicias son todo lo mismo, cambia un poco el perfil del criminal, pero aún así estamos hablando de una criminalidad grave que tiene que ser combatida», aseguró.

De acuerdo con el ministro, además de los delitos que cometen, esas organizaciones tienen control territorial, lo que hace que el problema para combatirlas sea un «gran desafío» para las autoridades.

«La gran dificultad, en relación con algunas de esas organizaciones, especialmente aquí en Río de Janeiro, es que, aliado a la organización criminal hay un control territorial», dijo y agregó que por ello es necesario un esfuerzo conjunto para combatirlas.

«Ya se han intentado en el pasado algunas soluciones, pero para mí parece obvio que existe la necesidad de hacer una concertación de políticas de seguridad, con políticas urbanas y políticas sociales», agregó.

La ola de homicidios y el control ejercido por bandas de traficantes y milicias en Río llevaron al entonces presidente Michel Temer a decretar en febrero del año pasado una intervención federal en el área de la seguridad pública.

Con esa decisión el Gobierno dejó en manos de las Fuerzas Armadas el control del orden público de la región y el comando de los diferentes cuerpos de seguridad.

Sin embargo, después de los 10 meses que duró activa esa medida, los índices de violencia no disminuyeron significativamente en Río y menos en las favelas, donde es más fuerte la presencia de bandas del narcotráfico y milicias.