Estambul, 24 abr (EFE).- Millares de personas se congregaron hoy en el centro de Estambul para conmemorar el centenario del genocidio armenio a manos del entonces Imperio Otomano, en una nítida protesta contra la política del Gobierno turco, que se niega a reconocerlo.

La palabra «genocidio» figuraba en varios idiomas en las pancartas que llevaba una nutrida manifestación por la céntrica calle Istiklal, arteria comercial y peatonal de Estambul, que finalmente fue bloqueada con una sentada.

«La protesta es claramente mayor que el año pasado», comentó a Efe Yasemin, una joven turca, que participaba por segunda vez en la conmemoración anual.

Desde 2010, un grupo ciudadanos turcos, algunos de ellos de la comunidad local armenia, conmemoran el 24 de abril en Estambul las masacres de armenios en las postrimerías del Imperio Otomano, silenciadas por el Gobierno turco durante casi un siglo.

El año pasado, el entonces primer ministro y ahora presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, expresó por primera vez sus condolencias, pero describió las muertes como «daños colaterales» de las ramificaciones de la I Guerra Mundial en Anatolia.

Hoy repitió su mensaje de «respeto», pero lleva días negando con vehemencia que los sucesos de 1915 se puedan describir como genocidio.

Acudir a una manifestación que reivindica el reconocimiento del genocidio aún es algo atrevido, aseguró Yasemin.

«Mis padres no saben que estoy aquí. Hablar de esto es aún un tabú en muchas familias como la mía», añadió, y admitió sentirse «insegura» ante una eventual reacción violenta de las autoridades.

Sin embargo, la manifestación estaba autorizada y los cientos de policías desplegados dirigían sus escudos y armas antidisturbios hacia fuera para proteger la sentada de posibles agresiones nacionalistas.

Pero la única contramanifestación visible, bajo eslóganes antiimperialistas y ultranacionalistas, no reunía a más de 30 personas.

Durante la tarde, un árbol artificial colocado en la calle Istiklal atrajo a cientos de personas, que ataban una cinta de color o con un breve mensaje a las ramas, siguiendo una tradición viva en toda Anatolia y buena parte del Mediterráneo.

Entre ellos había armenios de varios continentes que querían conmemorar el centenario del genocidio en la antigua capital del Imperio Otomano.

«Es un momento de mucho dolor», aseguró a Efe Ani, una armenia de edad mediana oriunda de Alepo, que durante la guerra civil siria había huido a Armenia y ahora se halla por primera vez en Turquía.

«Mi hermano ha venido de Washington para esta ocasión», apuntó.

«No hay solo armenios, diría que entre los que vienen al ‘árbol de los deseos’, la mitad lo son, y los demás, turcos», dijo a Efe Asli Çetinkaya, voluntaria de la asociación cultural Depot, turca ella misma, que cuidaba la mesa con las cintas de colores.

La manifestación, por otra parte, dejaba clara su adhesión a los movimientos ciudadanos turcos de izquierda, recuperando lemas de las protestas de Gezi, en verano de 2013.

Los actos conmemorativos, organizados por una plataforma turca y apoyados por asociaciones armenias de la diáspora, habían empezado por la mañana, con una visita a las casas de intelectuales armenios arrestados y deportados en 1915.

En el cementerio armenio de Estambul, los visitantes se reunieron junto a la tumba de Sevag Balikçi, un joven recluta armenio que fue asesinado por un camarada turco nacionalista el 24 de abril de 2011.

En la manifestación hubo fotografías de Sevag, pero también algunas referencias al genocidio asirio, que ocurrió en la misma época que el armenio, pero ha recibido mucho menos atención internacional.