Berlín, 7 jun (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, apremió hoy a buscar una solución política al conflicto de Nagorno Karabaj, entre las insistentes denuncias del presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, que acusa a Armenia de “agresiones intolerables” a la integridad territorial de su país.

“Creo que coincidimos en que la situación actual no es la idónea, ya que en cualquier momento puede reactivarse el conflicto”, indicó la jefa del Gobierno alemán en una comparecencia conjunta con Aliyev, de visita de trabajo en Berlín.

La fragilidad del alto el fuego acordado el pasado abril evidencia la necesidad de avanzar hacia la búsqueda de una solución política al conflicto, insistió la canciller.

Merkel garantizó ante Aliyev que Alemania utilizará su actual presidencia de turno de la Organización para la Cooperación y Seguridad en Europa (OSCE) para activar las iniciativas en esa dirección.

Para la canciller, no se trata únicamente de hacer que se respete el alto el fuego, sino de lograr avances políticos en el conflicto, cuestión en la que deben intervenir todas las partes implicadas y en la que Rusia está destinada, dijo, a desempeñar un importante papel.

Aliyev destacó las buenas relaciones bilaterales de su país con Moscú, tanto en materia de seguridad como comerciales, y expresó su “comprensión” al hecho de Rusia esté suministrando armas tanto a Azerbaiyán como a Armenia.

El líder azerbaiyano insistió en que la raíz del conflicto está en la “ocupación de Armenia de su territorio”, situación que se prolonga desde hace unos 25 años y que, dijo, vulnera el derecho internacional.

Nagorno Karabaj, de población mayoritariamente armenia, se declaró independiente en 1991 con ayuda militar de Armenia.

“Basta con mirar al mapa para darse cuenta de quién es el agresor y quién la víctima”, sentenció Aliyev, para garantizar que su país “no quiere la guerra” y que “trabaja en busca de soluciones constructivas”.

Merkel insistió ante su interlocutor en la necesidad de recuperar la vía del diálogo y aludió a las conversaciones de principios de mayo entre ambos países en Viena, impulsadas por Rusia, Estados Unidos y Francia, que se vieron truncadas a las pocas horas de iniciarse por nuevos estallidos de violencia en ese enclave.