Berlín, 10 abr (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, abrió hoy el primer cónclave de su nueva gran coalición en el palacio de Meseberg (este del país), reunión que se prolongará hasta mañana y que está marcada por algunas tensiones internas entre los aliados de Gobierno.

La entrada de los miembros del Ejecutivo en el recinto, en las afueras de Berlín, estuvo salpicada por las protestas de ecologistas en contra de la línea gubernamental en materia medioambiental.

Se esperan, de estas dos jornadas de sesiones, mensajes de cohesión interna, tras los reiterados disensos aparecidos entre el bloque conservador de Merkel y su coaligado Partido Socialdemócrata (SPD).

El secretario general del SPD, Lars Klingbeil, achacó estos días al ala más derechista de los conservadores falta de «espíritu de equipo» y de impulsar propuestas no asumidas por el conjunto de la gran coalición.

Especialmente polémicas han sido las declaraciones del líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y ministro de Interior, Horst Seehofer, para quien el islam «no forma parte de Alemania», pronunciamiento del que se desmarcó la propia Merkel.

El titular alemán de Sanidad, Jens Spahn, representante del ala más derechista de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller, causó asimismo gran revuelo al cuestionar el monto que perciben los desempleados de larga duración y perceptores del auxilio social.

Estos pronunciamientos han marcado el arranque de la actual gran coalición de Merkel, quien tuvo que afrontar las más largas negociaciones de la historia del país hasta lograr una mayoría parlamentaria estable y que fue investida el pasado marzo, casi seis meses después de las generales de septiembre.

La celebración de estos Consejos de Ministros en formato cónclave se produce de forma regular, precisamente para abordar los temas más espinosos o impulsar propuestas claves por parte del Ejecutivo.

A la presente cita acuden los quince ministros del actual Gobierno -seis de la CDU, seis del SPD y tres de la CSU bávara- y en ella se tratará de trazar el programa de trabajo del Gobierno para los primeros seis meses.

Tanto el ministro de Economía, Peter Altmaier, de la CDU, como su colega de Trabajo y Asuntos Sociales, el socialdemócrata Hubertus Heil, coincidieron en que la prioridad de la gran coalición será trabajar para asegurar la solidez económica del país y la creación de empleo.

En una breve comparecencia conjunta ante los medios, Heil recordó que el pacto de coalición contempla alcanzar el pleno empleo para 2025; actualmente, el índice de desempleo está en el 5,5 % y el propósito es reducirlo por debajo del 3 %, nivel en que se considera que se logra el pleno empleo.

Altmaier, por su parte, recordó que para ello es preciso mantener el ritmo sostenido de crecimiento económico -los últimos cálculos del Gobierno alemán prevén para 2018 un crecimiento del PIB del 2,4 %, tras la subida del 2,2 % registrada en 2017.

Se espera que el vicecanciller y titular de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz, presente un primer esbozo de los presupuestos generales, donde se prevé que se mantenga el objetivo del déficit cero, como ha venido ocurriendo en los anteriores ejercicios desde 2014.