Bangkok, 3 abr (EFE).- El ex primer ministro de Malasia, Najib Razak, se sentó hoy en el banquillo de los acusados en el inicio del proceso por el multimillonario desfalco en el fondo estatal 1MDB, una de las mayores tramas de corrupción institucional del mundo.

El exmandatario, de 65 años, acumula 42 cargos relacionados con el desvío de dinero de 1Malaysia Development Berhard (1MDB) desde que el escándalo propiciara su caída del poder en las elecciones de mayo del año pasado.

Tras varias maniobras de dilación por parte de sus abogados y arropado por un puñado de seguidores, Najib compareció finalmente ante el Tribunal Superior, en Kuala Lumpur, para rendir cuentas por las siete primeras acusaciones.

«Este juicio es el primero de una serie de procesos de cleptocracia relacionada con 1MDB», dijo el fiscal general, Tommy Thomas, en su presentación de los hechos, según una copia de su intervención distribuida por la acusación pública.

Los cargos – tres de lavado de dinero, tres de abuso de confianza y otro de abuso de poder- están vinculados a tres transferencias de un total de 42 millones de ringgit (10,3 millones de dólares o 9,17 millones de euros) desde SRC International, una filial de 1MDB, hacia las cuentas privadas del exdirigente.

El fiscal recordó que el supuesto desfalco fue cometido cuando Najib era a la vez primer ministro y ministro de Finanzas, lo que le daba el «máximo poder político y control del tesoro nacional», y cuando «nuestro pueblo depositó su más alta confianza en el acusado».

«Las pruebas establecerán que (…) utilizó su puesto y/o cargo para obtener para si mismo una gratificación de 42 millones de ringgit», indicó Thomas ante el juez, quien fijó el 15 de abril para la reanudación del juicio.

Najib, que compareció ante el juez justo el día en el que se cumplen diez años de su toma de posesión como primer ministro, se declaró no culpable de las acusaciones por las que se enfrenta a una pena de entre 15 y 20 años de prisión por cada una de ellas.

El exmandatario creó 1MDB en 2009, año en el que asumió la jefatura de gobierno, para atraer inversión extranjera y crear un distrito financiero en Kuala Lumpur, pero este acabó acumulando una deuda de 42.000 millones de ringit (unos 11.000 millones de dólares).

El escándalo de corrupción fue destapado en 2015 cuando el diario The Wall Street Journal y el portal Sarawak Report denunciaron el desvío de unos 681 millones de dólares del fondo hacia las cuentas privadas del exmandatario.

Najib, que presidió la junta del fondo hasta 2016, negó las acusaciones y atribuyó el dinero a una donación de un príncipe saudí, una versión que entonces fue aceptada por 1MDB, la comisión anticorrupción y el fiscal general que le exoneraron de toda sospecha.

Tras ganar las elecciones, el nuevo primer ministro, el nonagenario y exmentor de Najib, Mahathir Mohamad, reabrió la investigación sobre la presunta corrupción en el fondo estatal que dio inicio al rosario de imputaciones contra el exdirigente.

La investigación también alcanzó a su esposa, Rosmah Mansor, de 66 años, imputada hasta el momento con una veintena de cargos por el desvío a sus cuentas de 7,09 millones de ringgit (unos 1,69 millones de dólares o 1,49 millones de euros).

Las pesquisas incluyeron redadas en viviendas del matrimonio donde la policía decomisó unos 29 millones de dólares en efectivo en varias divisas y cerca de 300 cajas con bolsos de lujo, joyas, zapatos y otros objetos de valor, que la policía tardó un mes en clasificar.

Media docena de países también han abierto investigaciones judiciales relacionadas con la malversación y desvío de fondos de 1MDB, incluidos Estados Unidos, Singapur y Suiza, en las que aparecen como imputados empresarios malasios y directivos de bancos como Goldman Sachs.

El departamento de Justicia de EEUU cifró el dinero desviado del fondo en 4.500 millones de dólares de los cuales unos 1.000 millones habrían sido blanqueados en EEUU con la compra de propiedades inmobiliarias, yates, joyas y obras de arte, entre otros.

La fiscal general de EEUU, Loretta Lynch, aseguró que altos cargos malasios utilizaron 1MDB como «su cuenta corriente personal» y describió cómo el dinero fue desviado a través de sociedades inscritas en un paraíso fiscal hasta cuentas de empresarios malasios con conexiones políticas.

Uno de ellos es Jho Low, un estrecho colaborador del hijastro de Najib, Reza Aziz, quien cofundó la productora de la película «The Wolf of Wall Street», que según EEUU se financió con 100 millones de dólares desviados de 1MDB.

Jordi Calvet