París, 22 nov (EFE).- El presidente francés, Emmanuel Macron, se vio hoy frente a los reproches por inacción y promesas incumplidas de los trabajadores ahora en paro de una fábrica de Amiens (norte) cuyo salvamento fue uno de los focos de atención durante la campaña para su elección en mayo de 2017.

Rodeado por un grupo de obreros de la antigua factoría de electrodomésticos de Whirlpool durante una visita de dos días a su ciudad natal, Macron se defendió de la acusación de haberlos abandonado e insistió en que “echar las culpas al Estado es demasiado fácil”.

El empresario Nicolas Decayeux compró esa planta para fabricar cajas refrigeradas y componentes para coches eléctricos y la reconversión de sus trabajadores recibió dinero público.

“Apoyamos ese proyecto, que permitió durante un tiempo encontrar una solución. Nunca dije que el Estado iba a salvar los empleos. El Estado no va a contratar. El Estado, con las administraciones locales, está para ayudar a formar o a reformar, para encontrar otras empresas y ayudar en la transición”.

El mandatario insistió en que si el proyecto de Decayeux y de su compañía WN no salió adelante “no fue por culpa del Estado” y en que con una oferta de compra hay “una parte de riesgo”.

Algunos trabajadores echaron en cara a Macron que hubiera “prometido empleos” y que ahora casi 200 obreros se hayan quedado en paro.

Whirlpool anunció que iba a deslocalizar la producción de Amiens a Polonia en enero de 2017 y a partir de ahí este asunto se coló en la campaña de las presidenciales.

La planta fue el escenario de un pulso mediático el 26 de abril de ese año entre Macron, que estaba reunido en su interior con representantes sindicales, y su principal rival, la ultraderechista Marine Le Pen, que apareció en las instalaciones y se dio un baño de masas aplaudida por algunos trabajadores.

Una vez elegido, el Gobierno del nuevo presidente se implicó en la compra de la factoría por WN con una subvención de 4,5 millones de euros para la formación y reconversión de 186 trabajadores con los que debía iniciar la actividad la nueva empresa.

Sin embargo, después de que Whirlpool abandonara las instalaciones en junio de 2018, los planes no se materializaron. Una auditoría condujo a que el Tribunal de Comercio de Amiens decidiera el concurso de acreedores de WN este junio y la venta parcial un mes después a Ageco Agencement, que intentará reactivar la factoría.

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