Jartum, 12 oct (EFE).- El líder de la oposición armada sursudanesa y exvicepresidente del país, Riek Machar, abandonó hoy Jartum con destino a Sudáfrica y acusó al presidente Salva Kiir de intentar asesinarlo en una emboscada de sus fuerzas el pasado julio en Yuba.

En su primera aparición pública tras su salida de Sudán del Sur y en una rueda de prensa en el aeropuerto de la capital sudanesa, Machar reveló que el pasado 8 de julio, día que comenzaron unos enfrentamientos en Sudán del Sur que acabaron con 300 muertos, fue invitado por Kiir a una reunión para analizar asuntos de Estado.

“No sabía que había un plan para asesinarme. A los 45 minutos de comenzar la reunión, fui sorprendido con disparos y enfrentamientos entre mis guardias y las fuerzas del presidente, que duraron una hora”, relató.

Después, según el líder opositor, sus fuerzas sufrieron otros ataques en las zonas donde estaban, que duraron dos días más.

“Estaba en contacto permanente con el presidente y le decía que los enfrentamientos debían cesar, pero él insistió en apoderarse por la fuerza de las posiciones donde estábamos”, precisó.

Asimismo, agregó que cuando la situación empeoró se retiró con sus fuerzas hacia el estado de Equatoria (sur), donde fueron perseguidos por tierra y por aire.

“Pasé 37 días caminando a pie hasta que llegamos a la República Democrática del Congo”, donde “me comuniqué con las autoridades y pedí ayuda a las Naciones Unidas”, agregó.

Machar llegó a Jartum después de que las autoridades de Sudán lo acogieran por “razones humanitarias y de salud”, ya que fue hallado por las fuerzas de pacificación de la ONU en la vecina República Democrática del Congo, herido en un pie.

En la capital sudanesa ha estado varias semanas bajo tratamiento médico, que continuará en Sudáfrica, ya que allí se encuentra su doctor personal, dijo.

Tras ese tratamiento, abandonará Sudáfrica, anunció Machar, aunque no precisó su siguiente destino.

El exvicepresidente añadió que se encuentra “recuperado y en buen estado de salud”.

Añadió que la oficina política de su movimiento opositor ha notado la ausencia de una iniciativa regional o internacional para salvar el acuerdo de paz firmado en agosto de 2015.

Por ello, consideró el acuerdo y al Gobierno de unidad nacional como “derrumbados” desde los enfrentamientos del pasado mes de julio.

“No es un Gobierno de unidad nacional, sino un nuevo régimen formado por Salva Kiir después de los sucesos de julio”, añadió.

Asimismo, deseó “una solución pacífica y política al conflicto”.

“Kiir es el primero que comenzó la violencia contra nosotros en los alrededores del Palacio Presidencial de Yuba y hasta hoy continúa e intenta atacar a nuestras fuerzas”, denunció Machar, que añadió que sus tropas resistirán “hasta que sea derrocado el Gobierno”.

Según Machar, actualmente hay grandes enfrentamientos en los estados de Equatoria y Alto Nilo, entre otros, pero declinó toda responsabilidad.

Antes del brote de violencia de julio, el conflicto entre ambos líderes había estallado a finales de diciembre de 2013, después de que Kiir, de la etnia dinka, denunciara un intento de golpe de Estado por parte de Machar, de la tribu nuer.