Taipei, 9 jun (EFE).- Los inversores taiwaneses en China instaron a la nueva presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, a que despeje cualquier tipo de obstáculo en los lazos con Pekín y a que tome muy en serios los vínculos comerciales con la segunda economía mundial.

En una reunión celebrada el miércoles, el presidente de la Asociación de Empresas Taiwanesas Inversoras en China, Kuo Shan-hui, pidió al Gobierno concesiones a Pekín, en especial el reconocimiento de que la isla es parte de China.

Kuo pidió que el Gobierno acepte el “Consenso de 1992” (que reconoce con alguna ambigüedad que Taiwán es parte de China), base de los intercambios a través del estrecho de Taiwán durante los mandatos del presidente Ma Ying-jeou (2000-2008) y que ha sido abandonado por Tsai.

“Sin el reconocimiento del ‘Consenso de 1992’, habrá grandes obstáculos para cualquier esfuerzo en impulsar nuevos intercambios entre Taiwán y China”, dijo Kuo.

El empresario isleño pidió que el nuevo Gobierno impulse la ratificación de un acuerdo comercial en servicios firmado en 2013 pero bloqueado por el Parlamento, y que complete las negociaciones del acuerdo comercial en mercancías con China.

Los inversores taiwaneses en China están atrapados en el fuego cruzado entre Pekín y Taipei tras la subida al poder de Tsai, jefa del independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), que se niega a acceder a la exigencia pequinesa de que reconozca que la isla es parte de China.

El PDP bloqueó desde 2013 la ratificación del acuerdo en servicios con China y ha advertido de que no apoyará ningún acuerdo con el régimen comunista hasta que no se apruebe en el Parlamento una ley de supervisión legislativa de dichos tratados.

Los lazos institucionales con China están bloqueados desde la subida al poder de Tsai, a pesar de que la nueva presidenta isleña prometió en su discurso inaugural mantener el statu quo en los lazos con China y una gestión no independentista de los vínculos, lo que Pekín considera insuficiente.

“Sin esos dos acuerdos comerciales, nuevas negociaciones entre Taiwán y China no tendrán sentido”, dijo Kuo a la prensa en un seminario organizado por la Fundación Intercambios del Estrecho, encargada por el Gobierno taiwanés de las negociaciones pragmáticas con Pekín, en ausencia de relaciones oficiales.

“Espero que el nuevo Gobierno tomará las relaciones comerciales a través del estrecho de Formosa en serio”, agregó Kuo, y añadió que muchas empresas taiwanesas en China piensan que han sido ignoradas por el nuevo Gobierno ya que no ven medidas positivas para impulsar los negocios en el mercado chino.

En respuesta a las peticiones de los empresarios, Tsai dijo que su Gobierno está comprometido en ayudar a las empresas taiwanesas en China a enfrentar los retos actuales, pero que también impulsa el traslado de esas empresas a Taiwán y a que amplíen su internacionalización.

La presidenta isleña agregó que está fomentando relaciones “robustas, sostenibles y predecibles” con China, buscando la estabilidad y la paz en el estrecho de Formosa.

Taiwán está acumulando activamente recursos para ayudar a sus empresarios a desarrollar los mercados del sureste de Asia e India, en lo que ella llama “nueva política hacia el Sur”, que no busca competir con las inversiones en China sino complementarlas.

Hay más de 70.000 empresas taiwanesas con operaciones en China, donde la isla ha invertido un total de 133.700 millones de dólares, según los datos taiwaneses de la inversión acumulada del 1991 hasta 2013, pero la cifra puede ser mucho mayor si se tienen en cuenta las inversiones a través de terceros lugares.

China está presionando a Tsai para que acepte que la isla es parte del país con medidas como la reducción del número de turistas chinos a la isla, un posible bloqueo del envío de estudiantes chinos a Taiwán, la caída en las compras de productos agropecuarios y el cerco diplomático internacional.