Madrid, 18 dic (EFE).- La campaña electoral española se cierra hoy después de dos semanas de intensos debates y con una gran incertidumbre por los resultados, por lo que los partidos ya empiezan a manejar la hipótesis de los pactos para formar gobierno.

El alto nivel de indecisos – que una encuesta estatal cifraba en el 41 por ciento hace diez días – es un factor relevante a la hora de manejar con cautela los sondeos, que coinciden en que la victoria en las legislativas del domingo será para el gobernante PP (centroderecha), aunque muy lejos de la mayoría absoluta.

A partir de ahí todos son conjeturas sobre qué partidos ocuparán los siguientes lugares, entre el PSOE (socialista), Podemos (izquierda) y Ciudadanos (liberales).

Estos últimos días de campaña son un continuo ir y venir de rumores sobre quién sube y quién baja basados en supuestos sondeos internos, ya que legalmente no se pueden publicar desde el pasado lunes.

Por eso es una incógnita el efecto del debate que ese mismo día celebraron el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el socialista Pedro Sánchez, en el que éste se mostró agresivo y por momentos incomodó al candidato popular a la reelección.

En todo caso, los cuatro partidos empiezan a hablar de pactos, aunque sea para alertar a los votantes sobre el riesgo de que sean otros los que lo hagan.

Eso justifica el llamamiento al voto útil para tener mayorías que eviten estar en manos de otros, un mensaje que se puede lanzar hasta la próxima medianoche, cuando se cierre la campaña.

Hace unos días, durante un encuentro con los periodistas que siguen su campaña, Rajoy mostró su convicción de que el PP será el partido más votado pero admitió que un gobierno en minoría lo tendría «muy difícil» para garantizar la estabilidad y sería necesario «algún tipo de acuerdo» más allá del apoyo en la investidura.

Rajoy no pone nombres a un eventual socio, aunque hoy mismo declaró a la emisora pública RNE que descarta al PSOE.

Si se deja fuera a Podemos – este partido y el PP se rechazan mutuamente – la única opción sería Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, se ha hartado de decir en esta campaña, y hoy lo repitió, que no votará a favor de ningún candidato a la presidencia del Gobierno que no sea él mismo ni formará parte de ningún Ejecutivo presidido por Rajoy o Pedro Sánchez.

Sin embargo, Rivera no se cierra a abstenerse para que gobierne la lista más votada, hipótesis que en principio favorecería al PP, si se cumplen las encuestas, pero que podría no ser suficiente si la suma de PSOE, Podemos y otros grupos supera los escaños de los populares.

Mientras tanto, Pedro Sánchez intenta pasar de puntillas sobre los pactos y reclama agrupar el voto progresista en torno suyo, un mensaje hacia los potenciales votantes de Podemos.

El líder de esta formación de izquierdas es Pablo Iglesas, al que los sondeos atribuyen un fuerte crecimiento en las grandes ciudades, pero menor en los municipios pequeños, y que – con un punto de insolencia – ha declarado que «estaría encantado de recibir los apoyos del PSOE para ser investido presidente del Gobierno».

Mañana sábado tendrá lugar la llamada jornada de reflexión, en la que 36,5 millones de españoles podrán decidir acerca del voto que emitan el domingo 20.

Jesús García Becerril