Atenas, 20 jul (EFE).- Los nuevos ministros de Energía y Trabajo de Grecia hicieron hoy un llamamiento a la unidad del partido gobernante Syriza respecto a la votación que el Parlamento celebrará el miércoles sobre las reformas acordadas con los socios como condición para negociar el tercer programa de rescate.

“El Gobierno enfrenta a una votación crítica, es necesario mantener la unidad y evitar la crítica agresiva”, destacó el ministro de Energía, Panos Skurletis, en el traspaso de poderes.

Las disidencias en el grupo parlamentario durante la votación de las primeras medidas condujeron el viernes pasado a una remodelación de Gobierno, en la que Tsipras sustituyó a los miembros díscolos.

Skurletis, uno de los estrechos colaboradores de Tsipras, dejó así la cartera de Trabajo en manos de Yorgos Katrúgalos, quien hasta ahora dirigía un viceministerio, para asumir la titularidad de Energía sustituyendo a Panayotis Lafazanis, de la corriente radical.

“Lo que se ha confirmado es que la balanza de poderes determina el resultado y nos hemos visto obligados como Gobierno y como país a llevar a cabo un acuerdo que sabemos que no nos representa”, admitió Skurletis, que añadió que el Gobierno tiene que ser capaz de “paliar en la medida de lo posible las consecuencias de la austeridad”.

Respecto a las promesas hechas como ministro de Trabajo, como subir el salario mínimo y restaurar los convenios colectivos, Skurletis afirmó que se mantendrán como objetivos y confió en que, con el apoyo de los sindicatos europeos, acabarán saliendo adelante.

Katrúgalos llamó a mantener “la unidad de la izquierda en esta batalla, a pesar de que existan, obviamente, diferentes puntos de vista”.

“Nuestra arma en este caso es tener la autoridad del Gobierno. La izquierda social y política debe defender esta arma, y no un paréntesis del Gobierno de izquierdas”, enfatizó Katrúgalos.

El nuevo ministro adjunto de Seguridad Social proveniente del socio de coalición, los nacionalistas de derechas Griegos Independientes, Pavlos Jaikalis, dijo que “el país está en una situación desesperada y pasando dificultades, lo que no debe ser un signo de confrontación partidista”.

Jaikalis, que aseguró no “ignorar los riesgos” que supone el cargo y se comprometió a mantener como prioridades el pago ininterrumpido de pensiones.

El ministro saliente Lafazanis, por su parte, uno de los disidentes, abogó por la unidad de la formación “a través de la diversidad de opiniones”.

“Me voy sin estar de acuerdo”, manifestó Lafazanis, quien destacó que seguirá luchando contra las políticas de los programas de rescate, algo que considera compatible con la unidad de Syriza.

Por su parte, el ex viceministro Dimitris Stratulis reiteró que su ‘no’ al acuerdo no menoscaba su apoyo al Ejecutivo en la “aplicación de los compromisos programáticos”.

“Voy a luchar para proteger a los prestamistas de un Gobierno temporal, y para que no se cancelen permanentemente los compromisos asumidos en el programa de Syriza”, apostilló Stratulis.