Hong Kong, 21 nov (EFE).- Docenas de activistas continúan hoy atrincherados en el campus de la Universidad Politécnica de Hong Kong, aunque la calma regresó este jueves temporalmente a la ciudad ante el temor de que los disturbios provoquen la suspensión de las elecciones a las concejalías de distrito del próximo domingo.

Los internautas hongkoneses pidieron a los manifestantes que se abstengan de salir a las calles en los próximos dos días para evitar ser arrestados y que los incidentes violentos perjudiquen a los candidatos de los partidos prodemocráticos que se presentan a estas elecciones.

Hace unos días comenzó a circular una misiva a través de las redes sociales hongkonesas en la que se instaba a “no participar en ninguna protesta los próximos viernes y sábado”, dado que esos días “se realizarán arrestos a gran escala”.

El mensaje también recuerda que cualquier persona que sea arrestada entre hoy y mañana será detenida durante 48 horas, por lo que no podría votar en las elecciones.

Estos comicios, de los que se espera una alta participación, supondrán la primera oportunidad para que los hongkoneses den su punto de vista sobre la situación en la ciudad desde que estalló el movimiento de protesta a principios de junio.

Los activistas prodemocráticos ven la elección como una especie de referéndum de facto para que los hongkoneses expresen su oposición sobre el Gobierno liderado por la Jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam, así como sobre la presunta brutalidad de la Policía durante sus enfrentamientos con los manifestantes.

A estas elecciones no podrá presentarse el activista Joshua Wong, uno de los rostros más destacados del movimiento prodemocrático, censurado por el Gobierno hongkonés por “defender el derecho a promover la autodeterminación” de la ciudad financiera.

Según anunció en octubre la comisión electoral, Wong no cumplía con los requisitos de las leyes electorales dado que “defender o promover la ‘autodeterminación’ es contrario a lo que se requiere de un candidato, que es hacer cumplir la Ley Básica (la Constitución local) y jurar lealtad a la Región Autónoma Especial de Hong Kong”.

En 2018, el Gobierno hongkonés ya vetó la candidatura de una activista prodemocrática, Agnes Chow, a las elecciones parciales del Consejo Legislativo por su postura a favor de la autodeterminación de la excolonia británica.

INCERTIDUMBRE EN EL CAMPUS

Pero la última crisis desatada en Hong Kong ha alimentado la incertidumbre de que las elecciones puedan cancelarse.

El secretario para Asuntos Continentales y Constitucionales del Gobierno de Hong Kong, Patrick Yip, advirtió este lunes de que el último capítulo de incidentes violentos “reducía” las posibilidades de celebrar los comicios, y que estos sólo tendrán lugar en caso de que no haya violencia en las calles.

Mientras tanto, el número de manifestantes encerrados dentro de la Politécnica se ha reducido levemente, pero se cree que docenas de personas continúan atrincheradas allí.

Este jueves, el vicerrector de la Politécnica, el profesor Alexander Wai, no aclaró cuántas personas quedan dentro del recinto universitario tras visitarlo, aunque indicó que los laboratorios químicos y los comedores han cerrado de forma provisional.

Entre el lunes por la noche y el miércoles por la mañana, unas 800 personas -300 de ellas menores de edad- abandonaron el campus.

Se cree que medio millar han sido arrestados, aunque la Policía aún no ha informado del número exacto de detenidos.

No obstante, las fuerzas policiales han recalcado que detendrán a todas las personas que permanecen dentro, y que los acusará de causar disturbios, independientemente del propósito de su reunión.

El asedio comenzó en la tarde del domingo, un día violento en el que los manifestantes, armados con ladrillos y cócteles molotov, se vieron envueltos en violentas batallas callejeras con los antidisturbios, que dispararon gas lacrimógeno y pelotas de goma.

Las manifestaciones en Hong Kong comenzaron en junio a raíz de un polémico proyecto de ley de extradición, ya retirado por el Gobierno, pero han mutado hasta convertirse en un movimiento que busca una mejora de los mecanismos democráticos de Hong Kong y una oposición a la cada vez mayor injerencia de Pekín.

Desde hace meses algunos activistas han optado por tácticas más radicales que la protesta pacífica y los enfrentamientos violentos con la Policía son habituales.

Shirley Lau

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