Copenhague, 30 oct (EFE).- El conservador Partido de la Independencia encabeza el recuento de votos en las elecciones legislativas celebradas el sábado en Islandia con el 30,3 % de los votos, escrutado el 26 % de las papeletas.

Reforma, escisión pro UE de los conservadores que es quinta con el 10,1 %, sería indispensable para que el actual ministro de Finanzas, el conservador Bjarni Benediktsson, pueda convertirse en primer ministro al tercer intento, a la espera del cómputo total.

La coalición en el poder se ve lastrada por el hundimiento que registra el Partido Progresista, cuarto por el momento con el 10,4 %, castigado por la vinculación del exprimer ministro, Sigmundur David Gunnlaugsson, con los papeles de Panamá, que provocó su dimisión en abril y el adelanto de estas elecciones.

El Movimiento de Izquierda Verde logra, con menos de un tercio del recuento, la segunda plaza con el 16,2 %, por delante del Partido Pirata, que obtiene ya el 13,5 %, más del doble que en las elecciones de 2013, pero lejos de las cifras que le daban los últimos sondeos.

La suma de los votos de estas formaciones y las otras dos del bloque opositor, la Alianza Socialdemócrata y Futuro Brillante, no llegaría al 44 % y aglutinaría 29 escaños, superior a la de conservadores y centristas, aunque insuficiente para garantizarle la mayoría absoluta, fijada en 32 diputados.

El Partido de la Independencia, ganador de todos los comicios generales en Islandia salvo en 2009 -en medio de la mayor crisis económica de la historia reciente de este país-, podría mejorar en tres puntos su resultado y ganaría dos escaños hasta 21.

El Partido Progresista sería el gran perdedor, cayendo 14 puntos porcentuales y cediendo 12 de sus 19 escaños, si se confirma la tendencia del recuento, que se extenderá hasta la mañana del domingo.

Los rojiverdes subirían en cambio 5 puntos y ganarían 4 diputados hasta 11, dos más que el Partido Pirata, que triplicaría los suyos hasta 9 y pasaría del 5,1 % al 13,5 %, un resultado pobre si se considera que lideró los sondeos durante un año y hasta hace un mes era la primera fuerza.

Los seis escaños que parece obtendrá Reforma serán determinantes, aunque su actitud ambigua en campaña despierta dudas: a pesar de su mayor cercanía ideológica negó su apoyo en campaña a un gobierno de centroderecha, pero también rechazó participar en las conversaciones del bloque opositor, que culminaron con una declaración conjunta.

Las cuatro formaciones opositoras, que ya gobiernan Reikiavik desde hace dos años, presentaron un acuerdo básico con temas centrales como la sanidad, una política climática responsable, aumentar los impuestos a quienes explotan recursos naturales y una nueva Constitución.

Pero el resultado electoral provisional aleja a este bloque del gobierno, lastrado además de por la prestación del Partido Pirata, por el hundimiento de la Alianza Socialdemócrata, que lograría el 6,8 % y cuatro escaños.

Los socialdemócratas pueden acabar de ganar en 2009 con casi el 30 % y colocar a Jóhanna Sigurdardóttir de primera ministra a ser ahora la fuerza más pequeña de un Parlamento que por primera vez contará con siete partidos.