Helsinki, 20 abr (EFE).- El Partido de Centro finlandés busca socios para formar un gobierno de coalición tras su victoria en las elecciones del domingo, que castigaron a conservadores y socialdemócratas por su incapacidad para sacar al país de la crisis.

Tal y como pronosticaban las encuestas, los votantes finlandeses pasaron factura a los dos grandes partidos del Ejecutivo saliente y coronaron a las principales fuerzas de la oposición, los centristas del millonario Juha Sipilä y los ultranacionalistas Verdaderos Finlandeses.

Sipilä volvió a colocar al Partido de Centro al frente del país al lograr 49 de los 200 escaños del Eduskunta (Parlamento), tras la debacle electoral sufrida en 2011, lo que le permitirá dirigir las negociaciones para la formación del nuevo gobierno.

Aunque estas negociaciones no se iniciarán oficialmente hasta dentro de una semana, cuando se haya constituido el nuevo Eduskunta, Sipilä tiene intención de mantener contactos informales de inmediato con los líderes de los otros partidos para ir tanteando el terreno.

Dada la fragmentación del voto, Sipilä deberá pactar con al menos dos partidos para lograr una mayoría absoluta que le permita gobernar sin sobresaltos y sacar adelante las reformas anunciadas durante la campaña.

Los votantes centristas son mayoritariamente partidarios de una alianza con el Partido Socialdemócrata (SDP), el más cercano en cuanto a las políticas económicas, pero el descalabro de esta formación en los comicios del domingo, en los que perdió ocho de sus 42 escaños, podría alejarle del gobierno.

En todo caso, Sipilä ha declarado que tomará en cuenta el resultado electoral de los partidos, pero ha insistido en que éste no será decisivo a la hora de tomar una decisión.

«Los factores más importantes serán que exista confianza mutua y que el programa de gobierno sea similar; los resultados electorales son algo secundario», aseguró Sipilä a la prensa.

El líder centrista, probable nuevo primer ministro, deberá decantarse por formar un gobierno de centro-izquierda con el SDP como principal aliado, o bien optar por los conservadores o los Verdaderos Finlandeses para crear una coalición de centro-derecha.

El partido ultranacionalista Verdaderos Finlandeses del líder populista Timo Soini podría ser su primera opción gracias a sus resultados en las elecciones del domingo, en las que se convirtió en la segunda fuerza política del país con 38 escaños.

Soini, a quien las encuestas otorgaban como mucho la tercera plaza, ambiciona entrar en el gobierno tras cuatro años como principal partido de oposición, por lo que últimamente ha moderado su discurso xenófobo y antieuropeo.

El firme rechazo de Soini a los programas europeos de asistencia a Grecia y Portugal fue lo único que finalmente apartó a los Verdaderos Finlandeses del gobierno de coalición formado en 2011 tras su espectacular avance.

Sin embargo, y como ocurriera tras aquellas elecciones, Soini probablemente exigirá que Finlandia modifique sus políticas europeas y se oponga a futuros rescates financieros, lo que podría dificultar su entrada en el Ejecutivo de Sipilä.

Hay que recordar que Finlandia es el más europeísta de los cinco países nórdicos: Noruega e Islandia no pertenecen a la Unión Europea (UE), mientras que Suecia y Dinamarca sí son miembros de la UE, aunque no del euro.

«Si los Verdaderos Finlandeses llegan al gobierno, creo que cambiará la política de Finlandia hacia Grecia, y cambiará para mejor, porque no puede ser peor que la actual», declaró Soini.

La tercera posibilidad es un pacto entre los centristas y los conservadores del hasta ahora primer ministro Alexander Stubb, mucho más proeuropeos, a pesar del varapalo que sufrieron en estas elecciones, en las que perdieron siete de sus 37 diputados.

Independientemente de su composición, la gran prioridad del próximo gobierno será cimentar la recuperación económica de Finlandia, sumida en una grave crisis tras tres años seguidos de recesión.

Para ello, además de Sipilä, principal artífice del avance centrista, el Partido de Centro cuenta con varios pesos pesados de la política finlandesa, entre ellos el antiguo comisario europeo de Asuntos Monetarios y Económicos, Olli Rehn, serio candidato a ocupar la cartera de Finanzas.

«La experiencia de los últimos cuatro años demuestra que necesitamos un gobierno que se guíe por los hechos y los objetivos para levantar el país. Tenemos poco tiempo y debemos empezar a trabajar cuanto antes», aseguró Rehn a la prensa.