Berlín, 23 feb (EFE).- El líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en el Land de Turingia, Mike Mohring, va a abandonar todos sus cargos en el partido por las críticas cruzadas que ha recibido durante la crisis por la ruptura del cordón sanitario a la ultraderecha.

En una entrevista publicada este domingo en el periódico “Bild am Sonntag” Mohring ha avanzado que se sumará a la lista de políticos que han dimitido a raíz de este terremoto político, que ha afectado especialmente al partido de la canciller Angela Merkel.

Los conservadores votaron a principios de febrero junto a los liberales y la ultraderecha para elegir a un jefe de Gobierno en este estado federado de la antigua Alemania comunista y evitar un tripartito de izquierdas liderado por los postcomunistas de La Izquierda.

Esto desencadenó una crisis en el partido -y multitud de críticas internas y externas- por haber acabado con su compromiso de no cooperar con el ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Este viernes, tras múltiples presiones, la CDU en Turingia acordó con los tres partidos de izquierdas que querían formar un gobierno en minoría tolerar durante un año ese tripartito, con el objetivo de desbloquear la situación.

Mohring, que en un primer momento, avaló la idea de la cooperación indirecta con AfD, no quiere encabezar el partido que va a permitir que gobierne la izquierda.

“Yo me presenté con la clara promesa de acabar con el tripartito de izquierdas en Turingia”, asegura en “Bild am Sonntag”.

El acuerdo del viernes es, en su opinión, “lo contrario” de su “principal promesa de campaña”.

“Por eso de forma paralela a la elección de nuestro nuevo jefe del grupo parlamentario (cargo que él ya había anunciado que abandonaba por esta polémica), también dimitiré como presidente de la CDU en Turingia”, explicó.

La CDU se encuentra ante una compleja situación en Turingia porque en el último congreso nacional del partido se resolvió no cooperar en absoluto ni con AfD ni con La Izquierda.

El bloqueo político en Turingia, sin embargo, les obliga a salir de la equidistancia entre ambas formaciones. O a aparecer como responsables del enquistamiento de la inestabilidad en este “Land”.

El partido entero a nivel nacional está resintiéndose por esta situación. Algunos sectores apuestan por tolerar el gobierno de izquierdas en minoría (porque consideran que el cordón sanitario a la ultraderecha es más importante) y destacan que el líder de La Izquierda en Turingia, Bodo Ramelow, pertenece al sector más moderado de la formación.

Otros, en ámbitos más conservadores, consideran que de ninguna forma se puede contribuir a que gobierne un tripartito de izquierdas (apuntando a que también se decidió no cooperar con La Izquierda), aunque tampoco animan abiertamente a que se trabaje con AfD.

La crisis también se cobró otra víctima: la presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, delfín de Merkel, que no fue capaz de reencauzar la crisis y vio cómo era la canciller quien tachaba de “imperdonable” haber votado junto a la ultraderecha.

Está previsto que la nueva votación para elegir un jefe de Ejecutivo de Turingia se celebre el 4 de marzo. No ha trascendido cómo la CDU va a permitir la elección de Ramelow.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.