Saná, 15 dic (EFE).- Los rebeldes hutíes y las fuerzas leales al presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, se lanzaron hoy acusaciones cruzadas de no respetar el alto el fuego iniciado horas antes en el país, con motivo de la celebración en Suiza de una nueva ronda de negociaciones de paz para intentar poner fin al conflicto.

Ambos bandos alegan que sus oponentes han llevado a cabo bombardeos en varias provincias, pese a la entrada en vigor este mediodía local (09.00 GMT) del acuerdo de cese de las hostilidades, que tiene previsto durar siete días.

Por parte de las fuerzas fieles a Hadi, fuentes de la Resistencia Popular, formada por milicianos tribales, denunciaron en declaraciones a Efe que dos de sus integrantes fallecieron y otros sufrieron heridas al ser bombardeados por tanques de los hutíes en la provincia petrolera de Mareb, en el norte del Yemen.

Las mismas fuentes señalaron a los rebeldes chiíes y a sus aliados de las fuerzas leales al expresidente Ali Abdalá Saleh como los responsables de otro ataque con proyectiles katiusha contra posiciones de su milicia en el barrio de Al Yahmalia, en Taiz, capital de la provincia homónima, en el sur del país.

En el otro bando, fuentes hutíes informaron a Efe de que la coalición árabe liderada por Riad bombardeó los puertos marítimos de Saliz y Ras Isa, en la provincia de Al Hodeida, que da al mar Rojo.

Los rebeldes chiíes, también conocidos como miembros del grupo Ansar Alá (Seguidores de Alá), acusaron a la aviación de la alianza árabe de atacarles en las provincias de Saada, feudo hutí situado en el norte del país, y Hacha, ubicada en el noroeste.

Según dijeron a Efe varios testigos y fuentes hutíes, los aviones de la coalición liderada por Arabia Saudí también realizaron tres ataques contra la compañía nacional de petróleo en la provincia de Zamar, bajo control de los hutíes y situada a cien kilómetros al sur de Saná, lo que provocó dos muertos.

Pese a las acusaciones entre ambas partes, fuentes hutíes señalaron que el grupo rebelde está comprometido a cumplir el alto el fuego, aunque requerirá de al menos 24 horas para que este sea constante.

Por su lado, la Comandancia de las Fuerzas de la Coalición Árabe ya indicó anoche que el cese de las hostilidades comenzaría hoy a las 12.00 hora local (09.00 GMT), lo que supuso un retraso con respecto a la hora anunciada por la ONU, que era la medianoche del lunes al martes (21.00 GMT).

Se trata del tercer alto el fuego al que se comprometen las partes, aunque los dos anteriores terminaron en fracaso y fueron violados por ambos bandos.

En este contexto de débil cese de las hostilidades en el Yemen, representantes del Gobierno y de los rebeldes hutíes se reunieron por segunda vez en Suiza.

El mediador especial de Naciones Unidas para el Yemen, Ismail Uld Sheij Ahmed, ha subrayado la necesidad de que se mantenga el alto el fuego para poder alcanzar una solución pacífica a este conflicto, que dura ya más de un año y que se ha cobrado la vida de miles de personas.

La violencia se recrudeció en el Yemen en febrero pasado, cuando los hutíes tomaron el poder y expulsaron a Hadi, que huyó finalmente a Riad.

En respuesta, el Gobierno saudí decidió la creación de una coalición árabe que, a finales de marzo, comenzó a bombardear posiciones hutíes.

Aparte de las víctimas por ataques, el conflicto ha sumido al país en unas penosas condiciones humanitarias, ante las que se sienten incapaces las diferentes organizaciones desplegadas sobre el terreno, debido a las restricciones de sus movimientos y a la frágil situación de seguridad.

En declaraciones a Efe, la coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el Yemen, Teresa San Cristóbal, alertó de que la situación humanitaria “se está deteriorando mes tras mes”.

“Faltan medicamentos, hay escasez de agua, hay muchos hospitales cerrados…”, detalló San Cristóbal, quien añadió que “es muy importante que se cumpla el alto el fuego para que se pueda introducir ayuda en enclaves como Taiz”.

Ante esta situación, organizaciones terroristas como Al Qaeda o el autodenominado Estado Islámico han aprovechado el caos para sembrar aún más el terreno de violencia y descontrol y afianzar su presencia en el país, el más pobre del mundo árabe.