Seúl, 17 sep (EFE).- Las dos Coreas ultiman sus preparativos para la cumbre de tres días que a partir de mañana mantendrán sus dos líderes en el Norte, una cita que se espera sirva para reforzar lazos y desbloquear el diálogo Pionyang-Washington sobre desarme.

La desnuclearización del régimen va a ocupar un espacio clave en el encuentro que protagonizarán en Pionyang el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y el líder norteño, Kim Jong-un, aseguró hoy el jefe de gabinete en Seúl, Im Jong-seok.

Las palabras de Im refrendan lo que la mayoría de analistas y expertos han venido anticipando y que expuso recientemente en Seúl el asesor del presidente surcoreano para Asuntos Exteriores, Moon Chung-in.

Este último cree que el jefe de Estado sureño volverá a hacer hincapié “en su rol como mediador para reducir distancias entre ambas partes”, como ya hizo en las dos primeras cumbres que mantuvo con Kim Jong-un en abril y mayo, las cuales posibilitaron la reunión en Singapur entre Kim y el presidente de EEUU, Donald Trump.

Sin embargo, desde la declaración conjunta firmada en esa cumbre de junio en la ciudad estado, en la que ambas partes se comprometían a trabajar para el desarme y Washington a garantizar la supervivencia del régimen, los avances reales han sido escasos.

El asesor de Moon considera que “falta confianza” entre ambas partes y que “existen diferentes percepciones” sobre el peso que tienen las concesiones que cada lado ha realizado hasta el momento.

Por un lado, Pionyang desmanteló su base de pruebas atómicas y gran parte de un centro de lanzamiento de proyectiles, aunque no ha permitido ninguna inspección que verifique el alcance de estas operaciones.

Seúl y Washington, por su parte, congelaron indefinidamente los ejercicios militares que tanto irritan al régimen, pero tampoco garantizan que esta suspensión sea definitiva.

Desde entonces, Pionyang ha venido demandado avances en la firma de un tratado de paz que ponga fin al estado de guerra que se mantiene en la península a cambio de ejecutar pasos más concretos para desmantelar su arsenal.

Washington, por su parte, ha dado a entender que necesita más garantías (entrada de inspectores o revelación de inventarios armamentísticos, por ejemplo) antes de comenzar a trazar un acuerdo de paz y de levantar sanciones sobre el régimen.

Para romper este enroque “Moon va a pedirle a ambas partes que aborden el diálogo de manera valiente e imaginativa”, explicó el asesor de Exteriores del presidente sureño.

“Estoy seguro -añadió- de que la reunión en Pionyang va a ayudar a hacer realidad una nueva cumbre EEUU-Corea del Norte”, algo que Kim Jong-un ya le ha propuesto recientemente por carta a Trump.

En el plano de los lazos intercoreanos se espera que los dos vecinos, que se mantienen técnicamente en guerra desde hace más de 65 años, concluyan la cumbre con la firma de algún tipo de acuerdo concreto para rebajar tensiones militares en torno a la frontera.

En ese sentido, representantes de los ejércitos de ambos países se vieron la pasada semana para tratar la posible reducción de efectivos en torno a la divisoria terrestre y la designación de la frontera marítima occidental como zona en la que se prohíba navegar a embarcaciones militares y realizar ejercicios con fuego real.

Moon Jae-in saldrá mañana de la base aérea de Seongnam (sur de Seúl) hacia las 8.40 hora local (23.40 GMT del lunes) y llegará a Pionyang en torno a las 10.00 hora local (1.00 GMT), donde se espera que le reciba Kim en persona, aunque esto último aún no se ha confirmado oficialmente.

La primera reunión entre ambos será el mismo martes y el día concluirá con una cena oficial en la que tampoco se ha podido confirmar la presencia del líder norcoreano.

Buena parte de los tres días de cumbre serán retransmitidos al exterior en directo desde Pionyang, la primera vez que Corea del Norte permite algo semejante.

El reducido grupo de periodistas surcoreanos que ha podido viajar a la capital norcoreana realizó hoy emisiones de prueba enviando imágenes a Seúl de la avanzadilla que se ha desplazado ya para ultimar todos los detalles logísticos de la cita.

También se informó hoy de que Moon y la delegación oficial se hospedarán en la residencia para jefes de Estado Baekhwawon, un complejo a las afueras de Pionyang que ocuparon también los expresidentes surcoreanos Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun cuando participaron en las cumbres de 2000 y 2007.

Junto al presidente viajan también los líderes de los principales grupos empresariales surcoreanos, lo que subraya los deseos de intensificar la cooperación económica intercoreana pese a lo mucho que complica esa posibilidad las sanciones que pesan actualmente sobre el régimen.

Andrés Sánchez Braun