Buyumbura, 21 jul (EFE).- Los burundeses acudieron hoy a votar para elegir a su nuevo presidente entre fuertes medidas de seguridad y en un clima de fuerte oposición a la candidatura del actual jefe de Estado, Pierre Nkurunziza, a quien gran parte de la ciudadanía y la comunidad internacional pidieron que se retirara.

La mayor parte de los colegios electorales cerraron a las 16:00 hora local (14:00 GMT), y solo permanecerán abiertos aquellos que registren una gran afluencia.

Aunque durante la mañana se han celebrado manifestaciones en contra de Nkurunziza, que concurrió hoy a un tercer mandato excediendo los plazos fijados en la Constitución, no se han registrado enfrentamientos violentos, según fuentes policiales.

Protegido por un fuerte dispositivo policial, Nkurunziza acudió sobre las 11:00 horas (09:00 GMT) a votar a un colegio electoral de Buye -el lugar donde nació, en la provincia septentrional de Ngozi-, que a esa hora estaba vacío.

“Este es un día muy importante para la democracia de Burundi. Se da la voz y la oportunidad de elegir a los ciudadanos”, dijo el mandatario, según escribió en la cuenta oficial de Twitter de la Presidencia.

El candidato a la reelección llegó a votar en bici, acompañado por su mujer, rodeado de su guardia presidencial y custodiado por militares apostados en el centro de voto con metralletas y lanza-cohetes.

En Buyumbura, numerosos colegios electorales de Musaga, un barrio muy contestatario con las aspiraciones de Nkurunziza, fueron agrupados en el campo de fútbol del cuartel militar de Muhal por razones de seguridad.

Pocos civiles acudieron a votar a Muhal, y quienes lo hicieron se apresuraron a borrar la mancha de tinta en su pulgar por miedo a las represalias de los opositores a Nkurunziza.

En el barrio capitalino de Kamenge, bastión del gobernante Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD), algunos electores denunciaron que no se les puso tinta indeleble tras ejercer el voto.

“Tememos que los ‘anti-Peter’ -en alusión a quienes se oponen al tercer mandato de Nkurunziza- nos corten los dedos esta noche si los encuentran manchados de tinta”, explicó un vecino de Kamenge.

Los tres candidatos de la oposición anunciaron hace días que se retiraban de la carrera presidencial por considerar que se trataba de una “farsa”, y animaron a todos sus seguidores a no acudir a las urnas como medida de protesta contra la intransigencia de Nkurunziza.

La pasada noche se lanzaron granadas, se escucharon disparos en varias zonas de la ciudad y se celebraron protestas en los barrios de Butere, Mutakura y Cibitoke, donde jóvenes levantaron barricadas y proclamaron lemas hostiles al Gobierno.

Tras la clara victoria del gobernante CNDD-FDD en las legislativas del 29 de junio, en las que obtuvo 77 de los 100 escaños, todo apunta a que Nkuruziza volverá a imponerse en las presidenciales.

Los resultados electorales no se esperan hasta dentro de varios días, ya que los de las elecciones legislativas tardaron una semana en hacerse públicos.

Ni la oposición ni organizaciones internacionales como la Unión Africana (UA) o la Comunidad del África Oriental (EAC, en inglés) consideraban que Burundi cumpliese con las condiciones necesarias de seguridad para celebrar estos comicios, cuyos resultados tendrán escasa legitimidad.

Las revueltas populares que comenzaron a finales de abril para protestar contra los planes de Nkurunziza de perpetuarse en el poder han costado ya la vida de más de 80 personas, y a mediados del pasado mes de mayo se produjo un intento de golpe de estado.

Más de 160.000 personas han huido de Burundi por miedo a la represión política y han buscado refugio en Ruanda, Tanzania y la República Democrática del Congo, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).