Madrid, 30 sep (EFE).- La tensión independentista en Cataluña volvió este lunes a centrar el debate público en España, con unas nuevas elecciones generales para el 10 de noviembre en busca de una mayoría parlamentaria que acabe con el bloqueo político y la inestabilidad de gobiernos débiles que empezó hace cuatro años.

La detención la semana pasada de siete activistas independentistas sospechosos de terrorismo ha acrecentado la crispación en Cataluña, donde el partido liberal Ciudadanos (Cs) presentó hoy una moción de censura contra el gobierno regional de coalición, de ideología soberanista, al que acusa de exceder todos los límites.

Los detenidos (a los que se les incautaron sustancias precursoras para fabricar explosivos) están en prisión provisional por orden judicial, lo que ha sido cuestionado duramente por los partidos y líderes independentistas catalanes, que han pedido su libertad inmediata sin condenar sus presuntos planes violentos.

«El independentismo no solo ha roto la convivencia en Cataluña, sino que también ha puesto en riesgo la seguridad de los catalanes», argumentó hoy la portavoz nacional de Cs, Lorena Roldán, en rueda de prensa.

El Partido Popular (PP, conservador) también apoyará la moción de censura, pero no saldrá adelante porque los independentistas suman mayoría en Cataluña.

Y todo justo la víspera del segundo aniversario del referéndum ilegal de «autodeterminación» del 1 de octubre de 2017 y antes de que el Tribunal Supremo español dicte dentro de unos días, previsiblemente, la sentencia del juicio a doce dirigentes independentistas relacionados con ese proceso inconstitucional.

También el jefe del Ejecutivo español en funciones, el socialista Pedro Sánchez, exigió hoy a los independentistas que «no jueguen con fuego» y condenen la violencia en todas sus formas, porque los catalanes «no quieren independencia, quieren convivencia» y lo que Cataluña necesita es «primero ley y luego diálogo».

Sánchez sentenció que la población catalana busca la «convivencia» y demandó al movimiento independentista que «reconozca su fracaso» y «deje de fracturar la sociedad».

Además pidió «respeto» para los jueces y los cuerpos policiales, después de que el Parlamento regional catalán, de mayoría independentista, aprobara el jueves, en una sesión especialmente dura y tensa, una resolución de «legitimidad de la desobediencia civil e institucional» para defender «derechos civiles, políticos y sociales».

La portavoz del partido independentista ERC, Marta Vilalta, pidió a Sánchez que «deje de amenazar a Cataluña» con la Constitución española -que impide la independencia- porque «él sabe que el independentismo no es violento».

Este aumento de la tensión se produce justo la víspera del segundo aniversario del referéndum independentista ilegal del 1 de octubre de 2017 y muy poco antes de la sentencia del Tribunal Supremo contra doce dirigentes de ese proceso, cuyo anuncio se prevé para las próximas dos semanas.

Precisamente el director de la policía regional catalana, Andreu Martínez, dimitió hoy de este cargo político, que ocupaba desde hace año y medio, en un momento en el que se prevé un aumento de protestas y movilizaciones de los independentistas.

En este ambiente, los españoles afrontan en 40 días unos nuevos comicios parlamentarios, los cuartos en los cuatro últimos años, pero sin ninguna seguridad de que los resultados vayan a resolver la prolongada inestabilidad política que comenzó a finales de 2015. Y la cuestión catalana estará muy presente, sin duda, en la campaña electoral.

El socialista Sánchez ganó las últimas elecciones del 28 de abril con mayoría simple (123 de 350 diputados), pero no logró el apoyo ni la abstención de otros partidos parlamentarios para poder gobernar en una situación de bloqueo.

El líder socialista presentó hoy a su partido, el PSOE, como el único capaz de garantizar la estabilidad y la gobernabilidad en España: El único «que sirve para unir a la sociedad española tras años de crispación» y de los socialistas «depende que ahora España encuentre salida al callejón del bloqueo», dijo.

Las encuestas preelectorales vuelven a dar la victoria al PSOE, otra vez con mayoría relativa, así que tendrá que negociar de nuevo con otros partidos para poder formar gobierno.

Sin embargo, el nuevo Parlamento español podría estar incluso más fragmentado que ahora, pues una nueva fuerza política, Más País y sus coaliciones regionales, podría conseguir representación en el Congreso y restar fuerza al PSOE y Unidas Podemos en la izquierda.

En la derecha, el Partido Popular se reivindicó hoy como la «única alternativa» a Sánchez y los socialistas tras constatar la imposibilidad de formar una coalición electoral con Ciudadanos, que pelea por buena parte del mismo espacio electoral que los conservadores españoles.

Jesús Lozano

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