Rangún, 9 ene (EFE).- Naciones Unidas mostró hoy su “profunda preocupación” por el rebrote de la violencia en el oeste de Birmania (Myanmar) tras el anuncio de una ofensiva del ejército birmano en respuesta al asalto de un grupo insurgente contra varias comisarías.

Unas 4.500 personas, según la ONU, se han visto desplazadas en el norte del estado Rakáin debido a los combates entre el ejército birmano y el Ejército Arakan, otra denominación de este estado para el que esta guerrilla persigue una mayor autonomía.

El coordinador residente y humanitario de la ONU en Birmania, Knut Ostby, se mostró “consternado” por los ataques coordinados de la guerrilla que el pasado 4 de enero causaron la muerte de trece policías y dejó heridos otros nueve.

“(El coordinador) urge a todas las partes a garantizar la protección de todos los civiles”, indicó Naciones Unidas en un comunicado.

“Ostby llama además a todas las partes a intensificar los esfuerzos para encontrar una solución pacífica a la situación y a garantizar el acceso humanitario a todas las personas afectadas por la violencia”, añadió la nota.

El Ejército Arakan, formado en 2009 para lograr mediante la lucha armada más autonomía de la minoría budista rakáin, la mayoritaria en este estado, es uno de los diversos grupos rebeldes alzados en armas en Birmania.

Rakáin también es el hogar de los rohinyá, una perseguida minoría musulmana a la que las autoridades birmanas niegan la ciudadanía y califican de “inmigrantes bengalíes”.

Unos 723.000 rohinyá han huido a Bangladesh desde agosto de 2017 a raíz de una ofensiva del ejército birmano en la que la ONU denunció “genocidio intencional” y calificó como “limpieza étnica de manual”.

Rakáin, que ocupa una larga franja costera en el oeste del país, es una zona con ricos recursos naturales y una situación geoestratégica clave, aunque también con una de las mayores tasas de pobreza del país.