Ginebra, 9 jun (EFE).- El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, dijo hoy que no ha llegado el momento oportuno para reanudar las negociaciones de paz para Siria, donde el conflicto se ha vuelto a intensificar.

“No ha llegado el momento para una tercera ronda (de negociaciones). Lo estamos intentando hacer tan pronto como sea posible, pero la palabra que habría que subrayar es ‘posible'”, comentó de Mistura, quien actúa como mediador en las conversaciones políticas entre el gobierno y la oposición siria.

Entre febrero y abril pasados se efectuaron dos rondas negociadoras en Ginebra, cada una de las cuales tuvo que ser suspendida en su momento por una intensificación de las hostilidades en Siria y las acusaciones que se cruzaban las partes enemigas.

De Mistura enfatizó que la próxima ronda negociadora debe dar resultados concretos y ser el inicio de una transición política en Siria, conforme a la decisión política internacional que inició este proceso.

Por esas razones, continuó el diplomático, en lugar de convocar a un nuevo periodo de conversaciones, miembros de su equipo mantendrán reuniones “de bajo perfil” con representantes de las partes implicadas y con otras personas que puedan contribuir al éxito del proceso político.

Esas reuniones se realizarán en distintas ciudades y con interlocutores que De Mistura declinó identificar.

“La ventaja de esas reuniones técnicas es que son flexibles, pero pueden entrar en temas sustantivos, como lo que pasará con el Ejército sirio cuando se llegue a un acuerdo, o con las instituciones locales para que no se repita lo que ha pasado en Libia o Irak”, explicó.

A pesar del retraso en las negociaciones, el mediador de la ONU aseguró que sigue en pie el plazo del 1 de agosto para alcanzar un acuerdo político que ponga fin a la guerra civil.

Para que haya alguna posibilidad de éxito en las negociaciones, “estas deben ir acompañadas de un entorno de seguridad y humanitario adecuado”, prosiguió.

El primero parece cada vez más lejos, con el bombardeo en la víspera de tres hospitales en Alepo y el ataque contra una mezquita en Daraya, una localidad con presencia de grupos rebeldes ubicada a 12 kilómetros de Damasco.

El Gobierno sirio negó durante cuatro años la entrada de ayuda humanitaria a esa zona, hasta que hace algunos días permitió el acceso de un convoy con material médico, pero no del siguiente que llevaba comida.

No obstante, De Mistura equilibró ese pesimismo con “la buena noticia” que implica el permiso inicial obtenido hoy de las autoridades sirias para que la ONU lleve ayuda a las diecinueve localidades sitiadas militarmente en Siria (Daraya incluida), donde se estima que hay cerca de 600.000 civiles.

“Hemos sido informados por nuestro equipo en Damasco de que recibimos el permiso de las autoridades para todas las áreas sitiadas para el mes de junio”, reveló.

Sin embargo, De Mistura pidió cautela al recordar que “aprobación no significa entrega” (de la ayuda), ya que en otras ocasiones la ONU recibió permisos similares, pero la ayuda fue bloqueada en el último momento o se descargó de los camiones parte de los suministros esenciales que transportaban.

Si el procedimiento administrativo sigue su curso con éxito, De Mistura adelantó que “en las próximas horas” se podría empezar llevando ayuda a Daraya, Duma, Kafraya y Fua.