Madrid, 6 dic (EFE).- Abusos sexuales, agresiones, esterilizaciones forzosas, deshumanización, infantilización, arresto, humillaciones… La violencia machista que padecen las mujeres con discapacidad en España tiene una “magnitud alarmante” y se ha convertido en un “fenómeno estructural”.

Con motivo de la celebración esta semana del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, la Delegación del Gobierno español contra la Violencia de Género publicó dos informes que ahondan en cómo la violencia machista afecta con más crudeza a mujeres y niñas con discapacidad.

De ello ya avisaba la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2019, que también analizaba esta cuestión.

“La magnitud de la violencia de género que se ejerce contra las mujeres y las niñas con discapacidad alcanza cifras alarmantes”, alerta ese departamento gubernamental en el estudio “Mujer, discapacidad y violencia de género”, elaborado por la Federación de Mujeres Progresistas.

Estas mujeres se sienten discriminadas por tres razones: su género, su discapacidad y su aspecto físico.

“Las mujeres con discapacidad tienen un alto riesgo de experimentar violencia basada en estereotipos sociales y aspectos subjetivos que intentan deshumanizarlas o infantilizarlas, así como excluirlas o aislarlas. La violencia también tiene la consecuencia de contribuir a la aparición de una discapacidad”, subraya el estudio.

Además de agresiones machistas por parte de una pareja o expareja, estas mujeres padecen violencia sexual, física o psicológica ejercida por otras personas.

El abandono, el aislamiento social, el confinamiento, la humillación, el arresto, la denegación de cuidados sanitarios, la esterilización forzosa y el tratamiento psiquiátrico forzoso son algunas de estas formas de violencia que ha detectado el informe.

El Senado español aprobó el miércoles pasado la erradicación de la esterilización forzosa de personas con discapacidad incapacitadas judicialmente, que en la última década ha afectado a un millar de mujeres en España, muchas de ellas adolescentes.

En España, un país de 47 millones de habitantees, había 1.692.019 mujeres con discapacidad en 2018, según información de la base estatal de datos de personas con discapacidad citada por el Observatorio Estatal de la Discapacidad.

PREVALENCIA DE VIOLENCIAS MACHISTAS EN MUJERES CON DISCAPACIDAD

La Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2019 estudia cómo los distintos tipos de violencia afectan a las mujeres con una discapacidad superior al 33 %.

La prevalencia es mayor en este grupo que entre las mujeres sin discapacidad para todos los tipos de violencia analizados.

El 40,4 % de las mujeres con discapacidad ha sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja, frente al 31,9 % de las otras; unos porcentajes que son del 20,7 % en cuanto a la violencia física o sexual (con discapacidad) y del 13,8 % (sin discapacidad).

Fuera del ámbito de la pareja, el 17,2 % de las mujeres con discapacidad ha sufrido violencia física; y el 10,3 %, violencia sexual. Las cifras para el grupo de mujeres sin discapacidad son del 13,2 % y del 6,2 %, respectivamente.

Además, el 17,5 % de las mujeres con discapacidad narraba que ésta era consecuencia de la violencia de sus parejas.

UNA REALIDAD “ALARMANTE”

El estudio “Mujer, discapacidad y violencia de género”, basado 155 mujeres con discapacidad entrevistadas, no permite hacer una inferencia estadística y extrapolar los datos al conjunto de la población de mujeres con discapacidad, pero supone un “primer paso” y pone de manifiesto la necesidad de elaborar una macroencuesta específica.

Sus conclusiones muestran una “realidad alarmante sobre la prevalencia y la dimensión que alcanza la violencia de género en nuestras sociedades”.

El 71 % de las encuestadas ha sido maltratada por su pareja en algún momento.

Además, casi todas han padecido violencia psicológica de control; el 64,4 % ha sido víctima en el pasado de violencia sexual por parte de una pareja, el mismo porcentaje que afirma haber padecido violencia física.

El informe destaca que hay una incidencia elevada de casos de violencia sexual perpetrada por familiares, en algunos casos cuando eran niñas.

Esta violencia tiene un impacto profundo en la salud de estas mujeres, que muestran más ideaciones suicidas, depresión y pérdida de autoestima.

UNA BIOGRAFÍA DE ABUSOS SEXUALES

La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad estudian también estas cuestiones en el documento “La violencia sexual en las mujeres con discapacidad intelectual”.

Y la conclusión es clara: la violencia y los abusos “forman parte de la biografía de estas mujeres”.

“La violencia ocurre en todas partes; en la escuela, en familias, en la calle con extraños, y en instituciones”, advierte este informe, que habla de la violencia como un “fenómeno estructural”, no aislado.

En el estudio han participado 42 mujeres y profesionales que trabajan con ellas.

El punto de partida son los propios resultados de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2019, que muestran que las mujeres con discapacidad han sufrido violencia sexual fuera de la relación de pareja en mayor proporción (10,3 %) que las mujeres sin discapacidad (6,2 %).

De hecho, la mayoría de las entrevistadas en el estudio aseguraron haber sufrido abusos sexuales y vejaciones por parte de otros hombres.

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