Nairobi, 24 abr (EFE).- La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) advirtió hoy de los riesgos para la estabilidad de Burundi que supondría la designación del actual presidente, Pierre Nkurunziza, como candidato a los comicios presidenciales del próximo junio.

Nkurunziza, que está en el poder desde 2005, podría ser designado mañana, sábado, a pesar de que la oposición, la sociedad civil, la Iglesia Católica, la comunidad internacional y hasta compañeros de partido han mostrado sus dudas sobre la legalidad de la medida, ya que consideran que contraviene los Acuerdos de Arusha (2000) y la Constitución, promulgada en 2005.

«Hay una oposición creciente contra un tercer mandato (consecutivo) de Nkurunziza y cada vez tiene menos apoyos incluso dentro de su propio partido. A medida que se acerca el día, el régimen aumenta el nivel de represión», indicó la FIDH en un comunicado.

La FIDH y su afiliada local Iteka han documentado numerosos casos de violencia preelectoral y temen que la seguridad se siga deteriorando a medida que se acerca la fecha de las elecciones, por lo que pidieron a los partidos políticos que actúen con mesura y eviten cualquier acción que pueda encender los ánimos.

«Las próximas elecciones son cruciales para Burundi, pero el contexto actual no garantiza unos comicios libres y seguros. Miles de burundeses han huido del país por miedo, la oposición es reprimida de forma violenta y la sociedad civil está siendo estigmatizada», se indica en el comunicado.

El pasado 19 de abril se produjeron enfrentamientos entre la policía y cientos de manifestantes que protestaban por la posible designación de Nkurunziza.

Las protestas acabaron con 105 detenidos, de los cuales 65 han sido acusados de participar en un movimiento de insurrección y se enfrentan a una pena máxima de cárcel de 10 años.

Cualquier político que ha hablado públicamente en contra de la nominación ha sido cesado de su cargo, algo que les ha ocurrido al portavoz del Gobierno, al portavoz del gobernante Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD) y a varios gobernadores.

Unas 8.000 personas han huido a Ruanda, la República Democrática del Congo (RDC) y Tanzania por miedo a represiones políticas, si no obedecen a los representantes locales del partido gobernante, que ha dado fuerza a una milicia juvenil, conocida como Imbonerakure, para extender el temor entre las comunidades rurales.