Ho Chi Minh (Vietnam), 18 abr (EFE).- Pese a ser saludada por grupos pro derechos humanos por su excepcionalidad en Asia, la despenalización de las bodas gais en Vietnam desde este año apenas mejora los derechos de este colectivo.

El decreto efectivo desde enero permite a parejas gais celebrar enlaces matrimoniales sin valor jurídico, sin otorgarles ninguno de los derechos de los matrimonios heterosexuales.

«Es un avance, pero no hay que engañarse, el matrimonio no está legalmente reconocido. No hay derechos de propiedad compartida, no pueden registrarse para vivir juntos y carecen de protección social», apunta a Efe Tran Khac Tung, director de la organización ICS, principal defensora de los derechos de los homosexuales en Vietnam.

Más allá del carácter simbólico de la ley, Tung admite que ha supuesto un alivio para muchas parejas, que ahora celebran los enlaces con un espíritu festivo alejado del tono reivindicativo de las bodas gais clandestinas anteriores a la ley.

«Antes también se celebraban bodas gais, pero no reinaba tanto la alegría como un espíritu de rebelión. Ahora sigue habiendo reclamaciones porque existe un largo camino que recorrer, pero es todo más relajado y festivo que cuando había que esconderse de la Policía», explica el activista.

Además, Tung reconoce un cambio de actitud del régimen comunista de Hanoi y de los miembros de la Asamblea Nacional.

«Ahora, cuando se discute una nueva ley, aunque no esté directamente relacionada con nosotros, los parlamentarios nos consultan como parte de la sociedad civil, nos tienen en cuenta», apunta el director de ICS.

Los tímidos avances legislativos han ido en paralelo a un progresivo cambio de percepción entre la tradicional sociedad vietnamita.

Una encuesta de ICS revela que el 44 % de los homosexuales vietnamitas se siente mejor tratado por la sociedad, aunque el 97 % afirma haber sufrido algún tipo de discriminación en su vida.

Han contribuido al cambio de mentalizada la popularidad de una serie de televisión con protagonistas homosexuales, el taquillazo reciente de una película con un transexual de estrella y la multiplicación de artículos de prensa relacionados con los derechos de este colectivo.

No obstante, los homosexuales y sus familias aún sufren a menudo un calvario para superar sus propios temores y la intolerancia y crueldad de personas cercanas.

«Cuando supimos que nuestro hijo era gay, yo quería morir, no podíamos aceptar que no viviera de la manera tradicional vietnamita. Durante seis meses no hablamos con él», relata la vietnamita Cao Thi Kim Chau, de 48 años y madre de un joven de 21 que «salió del armario» a los 17.

Tras unos meses de dolor en que intentaron imponer a su hijo un matrimonio heterosexual para mantener las apariencias, Chau comenzó a informarse y a cuestionar sus prejuicios.

«Me daba vergüenza, mi marido decía que era una enfermedad que se podía curar, pero empecé a leer, investigué en internet y acabé comprendiendo que tenía que querer a mi hijo como era y estar orgullosa de él», afirma la mujer.

Con el tiempo, Chau descubrió la actividad de la organización ICS y se inscribió en un taller para padres de homosexuales en Hanoi, pero la primera vez no se atrevió a ir.

«Me daba miedo que me viera gente conocida y que pensara mal de mi», confiesa la madre.

Terminó por acudir semanas después a otro taller en Ho Chi Minh, a más de 1.000 kilómetros de distancia de su domicilio, y poco a poco se convirtió en una de las voces más activas en defensa de los derechos de los gais.

«Algunos familiares terminaron enterándose y estaban avergonzados de verme en la prensa, pero creo que lo tengo que hacer por mi hijo, ya no tengo miedo de aparecer en los medios y contar mi historia», manifiesta Chau con una voz suave pero llena de determinación.

«Quiero que mi ejemplo sirva para que otras familias aprendan a amar a sus hijos como son y los homosexuales tengan más derechos», añade la vietnamita.

Para Tung, el cambio de mentalidad como el experimentado por esta mujer refleja la evolución de la sociedad vietnamita, pero no cree que el régimen comunista de Hanoi cambie al ritmo de la sociedad.

«Nos gustaría, pero de momento no esperamos que haya más mejoras legislativas», afirma el activista.