Jerusalén, 2 oct (EFE).- Los abogados de Benjamín Netanyahu intentaron hoy exonerar al primer ministro de los cargos que pesan contra él en una vista con el fiscal general del Estado, Avijai Mandelblit, que es la última oportunidad para descartar su acusación en tres casos de corrupción y evitar un juicio penal.

El fiscal general convocó desde hoy y durante cuatro días a la defensa para que presente argumentos en tres casos de corrupción en los que Netanyahu es sospechoso de fraude, cohecho y abuso de confianza. Éste no acudió a la vista, sino sus abogados, que presentaron pruebas y descartaron la posibilidad de llegar a un pacto para que acepte su culpabilidad.

«Estamos seguros de que cuando acabemos (el proceso) no habrá otra opción que cerrar» los casos, declaró a la televisión pública Kan uno de sus abogados, Amit Hadad, quien aseveró que un posible acuerdo con la Justicia «no está en la agenda».

A esta posición se sumó otro de sus letrados, Ram Caspi, quien consideró que hay «bases sólidas» para reconsiderar las sospechas contra el actual primer ministro en funciones, que trata de evitar ir a juicio en un contexto de embrollo político en Israel, donde por ahora no consigue crear gobierno.

Si el fiscal general formalizara la acusación y abriera un juicio oral, el enjuiciamiento le deslegitimaría ante una parte de la opinión pública y le pondría más dificultades para seguir en una posición de poder.

Según recoge la ley básica israelí con rango constitucional, Netanyahu no estaría obligado a dejar sus cargos de primer ministro o diputado, pero si finalmente fuera condenado, el Parlamento podría votar su destitución en caso de que el delito implicara «depravación moral», como en el caso de cohecho.

Este cargo es el más grave que enfrenta y es en relación al llamado «caso 4.000» o Bezeq, por el que también es sospechoso de fraude y abuso de confianza.

Se sospecha que «Bibi», como se lo conoce, hizo favores entre 2012 y 2017 al gigante de telefonía Bezeq a cambio de cobertura favorable en el digital Walla, ambos propiedad del mismo empresario, Shaul Elovitch.

Sus abogados abordaron hoy este caso durante la primera sesión de la vista, y seguirán tratándolo mañana jueves.

El domingo y lunes discutirán sobre los «casos 1.000» y «2.000», que también salpican a «Bibi» por presunto fraude y abuso de confianza.

En el primero, se investiga si aceptó lujosos regalos de millonarios para él y su familia. En el «caso 2.000» se examina un supuesto intento de pacto con el editor del diario «Yediot Aharonot» para lograr una cobertura más positiva sobre él a cambio de dañar la distribución del periódico rival, el gratuito «Israel Hayom».

Al concluir la vista, pasarán unos meses hasta que el fiscal tome una decisión definitiva. No se espera que Mandelblit haga público si acusa formalmente a Netanyahu hasta finales de noviembre o diciembre.

Netanyahu no consigue avanzar en una negociación para formar un gobierno de unidad con su rival, Beni Gantz, de la coalición centrista Azul y Blanco, que le ganó por la mínima en los pasados comicios y rechaza gobernar con «Bibi» si éste es procesado.

Tras varios encuentros que no han dado resultado, Gantz cerró la puerta a reunirse hoy con el partido de Netanyahu, el derechista Likud, lo que aleja la posibilidad de un ejecutivo de unidad.

El primer ministro en funciones podría devolver estos próximos días el mandato que le entregó el presidente, Reuvén Rivlin, la semana pasada, cuando mañana jueves el Parlamento (Knéset) inaugure la legislatura, sin que ninguno de los bloques parlamentarios (por un lado, derecha y ultraortodoxos, y por otro, izquierda y centro) tenga mayoría (61 de 120 escaños) para formar Gobierno.

Ante ello, Netanyahu quiso cerrar filas y hoy se reunió con sus aliados derechistas y religiosos, el partido Yamina y los grupos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido por la Torá, con los que reafirmó su compromiso de actuar como un bloque conjunto de 55 parlamentarios, uno de los puntos que han hecho fracasar sus negociaciones con Gantz.

En este escenario de bloqueo, el ultraderechista Avigdor Lieberman, de la formación Israel Nuestro Hogar, que con sus 8 escaños podría desatascar la situación, se ofreció hoy a presentar su propia propuesta para que Likud y Azul y Blanco lleguen a un acuerdo, y mañana jueves se reunirá con Netanyahu para ello.

Joan Mas Autonell

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