Trípoli, 19 oct (EFE).- El Parlamento de Tobruk, gobierno libio reconocido por la comunidad internacional, tiene previsto reunirse hoy para aceptar o rechazar el gobierno de unidad nacional propuesto hace dos semanas por la ONU, un día antes de que oficialmente concluya la legitimidad que le dieron las urnas.

El mandato del citado órgano concluye el 20 de octubre, aunque la Cámara decidió prolongarlo de forma unilateral semanas atrás en un movimiento que fue criticado con dureza por el gobierno rival en Trípoli y sobre el que aún no hay un veredicto contundente de la comunidad internacional.

En este ambiente, los diputados de Tobruk están convocados para una sesión en la que aquellos favorables al gobierno de unidad nacional propuesto por la ONU deben vencer las reticencias de los que se oponen a su composición por considerarla una nueva injerencia exterior.

Según informa hoy el diario digital “Libya Herald”, varios de los diputados más destacados, como el portavoz de la Cámara, Faraj Buhashim, están decididos a apoyar el gabinete presentado por el enviado de la ONU para el conflicto en Libia, Bernardino León.

“Han dicho que aceptarán el liderazgo propuesto por León, pero que no aceptarán bajo condición alguna el cese del general Jalifa Hafter”, jefe de las milicias afines a Tobruk, explicó la publicación.

“También han indicado que solo el acuerdo de diálogo iniciado el 11 de julio es aceptable”, agrega el diario, una declaración que desestima las enmiendas exigidas por Trípoli en los siguientes meses y que el propio León pidió en septiembre a Tobruk que aceptase para desbloquear la negociación.

Hafter, un general de 72 años que en 1969 ayudó a Muamar al Gadafi a derrocar la monarquía de Idriss I, está considerado en la actualidad el principal escollo para el éxito del acuerdo de paz que tutela la ONU.

Convertido en la década de los ochenta en uno de los principales opositores a Gadafi en el exilio, regresó al país en 2011 con la ayuda de Estados Unidos y Egipto y cabildeó entre los rebeldes hasta hacerse el año pasado con el mando del que fuera Ejército Nacional libio.

Hace un año y medio lanzó la denominada “Operación Dignidad” para tratar de arrebatar el control de la ciudad de Bengasi, la segunda en importancia del país, a las milicias afines al gobierno rebelde de Trípoli.

Más de 18 meses después, la urbe sigue asediada, más de 100.000 personas se han visto obligadas a abandonarla por la virulencia de los combates, la línea del frente apenas se ha movido y en el caos grupos yihadistas han aprovechado para hacerse con el control de ciertos barrios.

Nada más conocerse el acuerdo para la formación del gobierno de unidad nacional, el pasado septiembre, el general, al que apoyan Egipto y Arabia Saudí, redobló sus bombardeos sobre Bengasi con la excusa de la lucha contra el terrorismo.

Ayer, Hafter renovó su compromiso con el gobierno de Tobruk, pero insistió en que no apoyará acuerdos políticos que “respalden el terrorismo en Libia”.

Según el diario “Lybia Herald” el general advirtió de que “sus manos no estarán atadas si el Parlamento de Tobruk va demasiado lejos, bajo el dictado de occidente y la presión exterior sobre su presidente y otros miembros, para que formar un gobierno que se llama a sí mismo de Acuerdo”.

“Pero que en realidad es un acuerdo parcial a favor de los que apoyan el terrorismo en Libia. No descansaremos hasta que la seguridad de nuestro herido país haya sido restablecida”, afirmó el general.

El diario añadió que Hafter reveló que “países como Rusia y otras naciones amigas han prometido colaboración en la lucha contra el terrorismo y en la creación de un ejército nacional que sea capaz de hacer frente a los retos y amenazas que afronta Libia”.

También en el oeste del país está previsto que el Congreso de Trípoli se pronuncie en las próximas horas sobre la composición del gobierno de unidad, que ya criticó al ser designado sin que la capital hay presentado sus candidatos.

La semana pasada, el presidente de la Alianza de Fuerzas Nacionales, Mahmud Yabril, miembro del Parlamento de Trípoli, ya recomendó no sumarse al gobierno transitorio de unidad propuesto por León.