Dublín, 6 may (EFE).- Setenta día después de las elecciones generales, el primer ministro irlandés, el democristiano Enda Kenny, fue reelegido hoy para liderar con varios diputados independientes un Gobierno en minoría que estará apoyado desde la oposición por la segunda fuerza nacional.

Con 59 votos a favor y 49 en contra, Kenny consiguió sacar adelante su candidatura a “Taoiseach” en la cuarta sesión de investidura celebrada desde aquellos comicios en una Cámara Baja de Dublín (Dáil) compuesta por 158 escaños.

Los anteriores intentos habían fracasado porque ni el líder del conservador Fine Gael (FG) ni el del centrista Fianna Fáil (FF), Micheál Martin, lograron formar un Ejecutivo de coalición con los partidos minoritarios e independientes que integran ahora el Dáil más heterogéneo de las últimas décadas.

Tras agradecer hoy el apoyo a su candidatura, que contó con la abstención de FF, Kenny recordó que el establecimiento de este Gobierno minoritario ha ocurrido “en unas circunstancias sin apenas precedentes”.

Las políticas de austeridad aplicadas por su Ejecutivo de coalición con el Partido Laborista en la anterior legislatura les pasaron factura en las elecciones y provocó la fragmentación del parlamento, lo que ha dificultado enormemente los pactos.

En este contexto, FG y FF, rivales históricos que se han repartido el poder en Irlanda desde su independencia del Reino Unido hace casi un siglo, se vieron abocados a negociar cara a cara un acuerdo de gobierno.

Los centristas rechazaron compartir el ejecutivo con su tradicional enemigo, pero se han comprometido, entre otras cosas, a apoyar desde la oposición al menos los tres próximos presupuestos generales del Estado y a abstenerse o votar en contra de cualquier moción de censura lanzada contra el futuro Gobierno durante ese periodo.

En este sentido, Kenny advirtió hoy de que en un Dáil tan dividido “nadie tiene un mandato para instruir, forzar, dirigir o coaccionar” al resto de fuerzas parlamentarias.

“Debemos trabajar todos juntos por el interés de nuestra gente”, dijo el veterano político del condado de Mayo, de 65 años, quien se convirtió hoy con su reelección como “Taoiseach” en el primer líder de FG que gobierna en dos legislaturas seguidas desde la fundación del partido hace 83 años.

La principal incógnita ahora es saber cuánto durará esta Administración y si sobrevivirá el pacto de entendimiento alcanzado entre los dos grandes partidos irlandeses, al que la líder laborista y viceprimer ministra en funciones hasta hoy, Joan Burton, calificó de “acuerdo de conveniencia”.

Según ella, FG no llevará a cabo las políticas sociales que necesita el país para aliviar la austeridad y FF decidirá cuándo ha llegado el momento de anteponer los intereses nacionales a los del partido para dejar entonces de apoyar al Gobierno, lo que obligará a convocar unas nuevas elecciones generales.

Burton, cuyo partido votó en contra de Kenny, también consideró negativa la presencia de independientes en el Gobierno, pues recordó que estos políticos son elegidos por sus circunscripciones de acuerdo a programas electorales de carácter local.

Para ser reelegidos, insistió, deberán cumplir con las promesas efectuadas a sus votantes en sus comunidades, cuyos intereses, dijo, a menudo chocan con los nacionales.

Alguno de los nueve independientes que apoyaron a Kenny formarán parte del futuro Ejecutivo, en el que podrían ocupar entre dos o tres carteras y un número de secretarías de Estado con presencia en la mesa del Consejo de Ministros.

El mismo equilibrio deberán mantener el FG para gobernar y el FF para no entorpecer demasiado el funcionamiento del Ejecutivo, aunque sin descuidar su papel como principal partido de la oposición, un papel que quiere asumir el tercer partido nacional, el Sinn Féin de Gerry Adams, para acercarse a los dos grandes partidos en citas electorales futuras.

Adams insistió en que su formación, el antiguo brazo político del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), será la “auténtica fuerza opositora” en el Dáil.

“El pacto entre Fine Gael y Fianna Fáil es una clase maestra en charlatanería y en fanfarroneo. No existe ambición alguna. No hay ideas. No hay números. No hay detalle. Nada se negoció durante tanto tiempo para conseguir tan poco”, dijo el dirigente republicano.