Londres, 27 abr (EFE).- El cineasta Ken Loach, que hace campaña en las elecciones británicas del 7 de mayo a favor de una nueva formación de izquierdas, cree en una entrevista con Efe que «Podemos y Syriza deben ser un estandarte para toda la izquierda europea».

Loach, de 78 años, fundó Unidad de Izquierdas en 2013, y en estas elecciones el partido presenta en colaboración con TUSC, una alianza de socialistas y sindicalistas, unos 160 candidatos en todo el Reino Unido, con el objetivo de sentar las bases de un movimiento progresista para el futuro.

Para el autor de «Tierra y Libertad», el ejemplo de Podemos en España y Syriza en Grecia puede inspirar a una nueva generación de electores desencantada con las políticas parecidas de los partidos tradicionales.

«Es importante que Podemos y Syriza sean un estandarte para toda la izquierda europea, y los partidos progresistas deben apoyarlos», declara a Efe antes de un mitin de su formación en el este de Londres.

«Lo que también necesitamos es que Syriza obtenga logros reales en Grecia, aunque (la canciller alemana Angela) Merkel y la Unión Europea se lo están poniendo difícil», reflexiona el director.

«La izquierda europea debe apoyar a Syriza», advierte.

En el caso de Podemos, el creador de «Kes» y «Lloviendo piedras» alaba su sorprendente avance y cree que debe emplear su influencia para exportar la corriente contra la austeridad.

«Si Podemos gana en España, debe virar Europa a la izquierda», subraya, en alusión a las elecciones españolas previstas para finales de año.

Loach reconoce que la situación en Grecia y España, donde la recesión ha sido más profunda, es diferente de la de su país, donde, a pesar del severo recorte de los servicios públicos y prestaciones sociales, el crecimiento económico parece haber reducido el clamor por desafiar el sistema.

No obstante, aunque el sistema electoral británico, sin representación proporcional, favorece a los grandes partidos e impedirá a Unidad de Izquierdas-TUSC sacar escaños, el director valora que vale la pena concurrir, «porque después de los comicios los votantes serán la base de una nueva corriente política que rete al poder establecido».

Otra razón para armar ruido en la cita del 7 de mayo, de la que, según los sondeos, es improbable que salga un Gobierno mayoritario, es «presionar al Partido Laborista de Ed Miliband para que deje de mirar a la derecha», añade el cineasta, cuyas películas suelen abordar temas políticos y sociales.

Loach conversa con Efe antes de participar en un mitin sobre la crisis de la vivienda junto a uno de los candidatos de la formación que promueve, Glyn Robbins, que se presenta en la circunscripción de Bethnal Green.

Gente de todas las edades, razas y religiones se congregan en un centro cívico para debatir alternativas a los recortes, rodeados de carteles que proclaman «Detengamos las subidas de los alquileres» o «Culpad a los banqueros, no a los inmigrantes».

Con voz suave y afable, el creador de «El Viento que agita la cebada» insta a luchar «contra la pobreza y la privatización de los servicios públicos» y para defender «a los más vulnerables» y frenar «los ataques a la clase trabajadora».

Robbins, que, si saliera elegido, se compromete a «no cobrar más que un obrero», dice a los presentes que los recortes son evitables, pues «sí hay dinero para sufragar submarinos de disuasión nuclear innecesarios e intervenciones militares en el extranjero».

En declaraciones a Efe, este candidato explica que la izquierda británica está frustrada por la falta de combatividad del Laborismo, cuyas propuestas cada vez se diferencian menos de las conservadoras en su intento por captar al votante de centro.

«Sin embargo, mientras los principales sindicatos (que fundaron el Partido Laborista a finales del siglo XIX) les sigan apoyando y financiando, será un reto construir un movimiento alternativo que represente a la clase trabajadora».

El sistema electoral británico, en que gana en cada circunscripción el candidato con más votos y a nivel nacional el partido con más escaños, favorece el bipartidismo de laboristas y «tories», si bien en estas elecciones la inusual fragmentación del voto significa que ninguno obtendrá la mayoría absoluta.

Si se consolida la progresión de las formaciones minoritarias, «es posible que se reabra el debate sobre la necesidad de un sistema de representación proporcional del sufragio», dice Loach, con lo que la izquierda que abandera tendría opciones reales de llegar al Parlamento.