Bruselas, 22 jul (EFE).- El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, afirma que “se ha evitado lo peor” con el acuerdo logrado con Grecia para evitar su bancarrota y su salida del euro, y precisó que dicho pacto se logró gracias al “miedo”.

“Hemos evitado lo peor, no por que fuéramos excesivamente sabios, sino porque teníamos miedo”, reconoció Juncker en una entrevista publicada hoy por el diario belga francófono “Le Soir”.

“Es el miedo lo que permitió el acuerdo. Tras el miedo siempre hay alivio”, declaró el político luxemburgués.

Juncker celebró la decisión del primer ministro heleno, Alexis Tsipras, de alejarse de una parte de su partido ya que, en ocasiones, tuvo la impresión de que “si iba al límite de su pensamiento eso sería el fin de Grecia”.

En su opinión, Grecia “se equivoca si se siente humillada, porque la Comisión ha hecho lo posible por redondear los ángulos” del acuerdo, teniendo en cuenta “las preocupaciones, los miedos y las expectativas de unos y otros”.

“Dije en un momento dado que el nuevo Gobierno griego iba a suicidarse por miedo a la muerte. Hemos evitado la muerte y hemos hecho todo lo posible para evitar el suicidio”, apuntó.

Desde su punto de vista, “el problema es griego” pero las reacciones a la solución griega no son exclusivamente griegas”. comentó.

Dijo que a los europeos “no nos gusta la idea de que los pensionistas griegos estén sentados llorando en las escaleras de un banco griego. Eso no es Europa”.

“Escogí como método hablar abiertamente a los griegos respetando su dignidad”, aseguró.

En todo caso, Juncker dijo sentirse “inquieto por el futuro”, no tanto sobre el caso preciso de Grecia como sobre Europa en general, en referencia a otros asuntos como la migración.

Esta misma semana, los ministros europeos de Interior cerraron un debate sobre el reparto en los próximos dos años de 40.000 demandantes de asilo sirios, eritreos, somalíes e iraquíes -llegados a Italia y Grecia desde abril- sin compromisos que permitan llegar a esa meta.

“Hay una ruptura de facto de los lazos de solidaridad en Europa”, comentó, y agregó que “los viejos demonios, los resentimientos nacionales contra los otros están vivos todavía”.

El presidente de la CE declaró que “los europeos no quieren a Europa” y afirmó que “la construcción europea, nacida de la voluntad de los pueblos, se ha convertido en un proyecto de elite, lo que explica el abismo entre las opiniones públicas y la acción política”. EFE