Pekín, 7 jun (EFE).- El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, aseguró hoy que el presidente chino, Xi Jinping, no quiere que la nueva ley que regula el trabajo de ONG extranjeras y otras medidas aprobadas recientemente por Pekín y muy criticadas por la comunidad internacional afecten a la apertura de China.

Kerry se reunió hoy con Xi tras la clausura de dos días de reuniones del Diálogo Estratégico y Económico China-EE.UU. celebrado en Pekín, y ambos discutieron brevemente varios asuntos de interés mutuo, como esa discutida ley sobre las ONG, que otorga a la policía china capacidad para aprobar las actividades de estos grupos y gestionar su financiación.

“Por lo que he escuchado hoy, directamente del presidente Xi Jinping… China pretende seguir abierta, seguir abriéndose incluso más que lo que está hoy, y no cree que estas leyes vayan a ser implementadas de forma que pueda afectar su capacidad para abrirse o hacer negocios”, señaló Kerry en una rueda de prensa posterior.

El secretario de Estado aseguró que en su reunión con Xi quedó “muy claro” que si la aplicación de estas controvertidas leyes no va por ese camino, el Ejecutivo chino tendrá que examinar detenidamente la legislación o su implementación, “debido a sus intereses por atraer negocios al país, seguir creciendo y formar parte de la comunidad global”.

“Tenemos que mostrar un poco de paciencia y ver cómo (la ley) es interpretada de verdad”, consideró Kerry en un tono más moderado que el de ayer, cuando criticó duramente la legislación sobre las ONG y se mostró “profundamente preocupado” por el impacto que tendrá en la sociedad civil china.

Tras su reunión con el presidente chino, Kerry remarcó que Xi hablara “de manera muy directa” de lo que quiere que ocurra. “Creo que no es (algo) baladí”, reiteró.

Con la aprobación de esta ley, el Gobierno chino estrecha el control sobre el trabajo de las ONG, sus miembros y su financiación, ya que los grupos pasan a ser gestionados por la policía, que deberá aprobar sus actividades e interrogar a sus responsables si considera que se está poniendo en peligro la seguridad del Estado.

La nueva legislación se enmarca en una serie de nuevas normas legales promovidas por Xi que han generado preocupación en Occidente, como la polémica ley de seguridad nacional aprobada el año pasado y que abarca aspectos tan dispares como las finanzas, la ciberseguridad o la religión.

El presidente chino también mostró un tono amistoso en el encuentro con la delegación estadounidense, en el que abogó por gestionar las inevitables diferencias entre ambos “de manera apropiada y efectiva” para mantener una relación estable y sólida.

Xi confió en que ambas partes sigan creando una “buena atmósfera” de cara al G20 que acogerá China en septiembre próximo, y en el que Xi y su homólogo estadounidense Barack Obama volverán a encontrarse.