Tokio, 4 nov (EFE).- Japan Post, el gigante de servicios financieros y de correos nipón, brilló hoy en su debut en el mercado de valores de Tokio, completando la mayor salida a bolsa del año en todo el mundo y la mayor del parqué nipón en casi 30 años.

En el estreno de Japan Post Holdings -empresa que en Japón opera el servicio de correos, el mayor banco por volumen de depósitos y la mayor aseguradora por activos- y de, precisamente, sus unidades de banca (Japan Post Bank) y seguros (Japan Post Insurance), sus respectivas acciones se encarecieron entre un 15 y un 55 por ciento con respecto a sus valoraciones de salida.

Así, al cierre de la sesión su capitalización de mercado combinada sumaría, excluyendo la autocartera, unos 17,50 billones de yenes (unos 132.080 millones de euros), lo que supone la mayor oferta pública inicial (OPI) en lo que va de año en todo el mundo y la mayor desde la del gigante chino Alibaba en septiembre de 2014.

El parqué tokiota no recordaba una puesta de largo de esta magnitud desde la de NTT Docomo, la operadora de telefonía móvil de la compañía de telecomunicaciones Nippon Telegraph and Telephone (NTT), cuya OPI sumó unos 2 billones de yenes (unos 16.550 millones de euros) en 1998.

Sin embargo, es la salida a bolsa de la propia NTT el 10 de noviembre de 1987 la que sigue ostentando el récord en la plaza nipona con la captación de casi 25 billones de yenes (casi 189.000 millones de euros).

La acogida que ha tenido el debut del gigante nipón entre los inversores minoristas -a quienes se ha tratado de vender el 80 por ciento de las participaciones- en el parqué puede contentar medianamente al primer ministro nipón, Shinzo Abe.

Abe y su Gobierno buscan con insistencia que los millones de ahorradores nipones destinen cada vez menos patrimonio a depósitos bancarios y más al mercado de valores, de cara a impulsar el crecimiento financiero que tan buen resultado le ha dado hasta ahora a su programa de reforma económica, bautizado como “Abenomics”.

No obstante, algunos analistas han subrayado que difícilmente puede considerarse como un activo de riesgo a una marca tan sólida como Japan Post, con sus casi 24.500 oficinas y más de 200.000 empleados, y que a Japón aún le queda bastante trecho para convertirse en un país de pequeños inversores.

Por otra parte, la salida a bolsa de hoy le quita un importante peso al gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD), ya que supone la culminación de un larguísimo y accidentado proceso de privatización que arrancó hace una década.

La desestatalización del conglomerado, cuya caja postal estaba considerada como la mayor entidad de ahorro del planeta por volumen de activos (se estima que contaba por ese entonces con unos 3,3 billones de dólares), fue una iniciativa del exprimer ministro Junichiro Koizumi, mentor de Abe que gobernó de 2001 a 2006.

En 2005 la medida se topó con el boicot de miembros de su propia formación, el PLD, y, ante el bloqueo de la iniciativa en el Senado, Koizumi decidió expulsar a los diputados rebeldes de su grupo y convocó unas elecciones anticipadas que se interpretaron como un referéndum sobre su plan y en las que acabó arrasando.

La privatización quedó después paralizada durante el trienio (2009-2012) de gobierno del Partido Democrático (PD), aunque el retorno del conservador PLD en diciembre de 2012 permitió rematar el proceso.

La recaudación de esta primera partida accionarial (el Estado ha vendido en este primer tramo solo un 11 por ciento de cada una de las tres empresas) también supone un pequeño balón de oxígeno para la administración más endeudada del mundo industrializado (la deuda pública nipona es más de dos veces el PIB nacional).

Con las sucesivas ofertas de los próximos años (el Gobierno espera vender íntegramente las unidades de seguros y banca y conservar solo un tercio de la matriz) se prevé recaudar unos 4 billones de yenes (30.125 millones de euros) para destinarlos a reconstruir zonas afectadas por el tsunami de 2011.

Entretanto, Japan Post deberá encarar una transformación que se antoja complicada en lo referente al servicio de correos, un sector de actividad que pese a los impresionantes números de Japón (se entregaron más de 18.000 cartas y paquetes el pasado ejercicio) se asoma a la extinción en el mundo desarrollado.

Andrés Sánchez Braun