Tel Aviv, 9 jun (EFE).- El gabinete de seguridad israelí canceló hoy los más de 80.000 permisos para palestinos aprobados con motivo del Ramadán, como parte de las medidas consensuadas para responder al ataque de Tel Aviv que dejó cuatro muertos y seis heridos.

El grupo que compone el equipo de seguridad del país, con el primer ministro Benjamin Netanyahu a la cabeza, se reunió hoy en el Ministerio de Defensa, a escasas decenas de metros del lugar del atentado que dos palestinos cometieron ayer en una zona de ocio conocida como “Sarona Market”.

Los ministros decidieron revocar los permisos emitidos por el propio ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, para que más de 80.000 palestinos de Gaza y Cisjordania pudieran viajar a Israel y Jerusalén durante el Ramadán.

También fueron cancelados los permisos de trabajo de los familiares de los dos atacantes palestinos, de 21 años y originarios de Yatta, al sur de la ciudad cisjordana de Hebrón y que ha sido tomada por las fuerzas de seguridad israelíes.

Además, las autoridades militares israelíes se han comprometido ante el Ejecutivo de Netanyahu a cerrar las brechas que hay en la barrera de seguridad levantada para separarse de los territorios palestinos ocupados y que pudo ser la vía de entrada ayer a Tel Aviv de los dos jóvenes atacantes, que carecían de autorización para cruzar al país.

Mientras tanto, el Ejército ha reforzado su presencia en la Cisjordania ocupada con otros dos batallones.

Paralelamente, a escasos metros del encuentro ministerial, la vida continuaba en el popular Sarona Market donde ayer cuatro personas la perdían bajo los disparos que los atacantes hicieron contra los clientes de un restaurante.

Hoy ninguno de los testigos quería recordar el incidente, algunos bajo la advertencia de la Policía israelí de no revelar información sobre un suceso aún bajo investigación, confesaron a Efe.

Otros se desplazaron allí por solidaridad con los fallecidos y demostrar que no sucumbirán al miedo.

“No creo que los israelíes debamos tener miedo a caminar por la calle”, dice a Efe Rowan, un joven de 18 años de un moshav (comunidad agrícola) del norte.

Junto a una centena de compañeros con los que participa en un curso preparatorio al Ejército, Rowan llegó al lugar de los hechos para depositar ramos de flores por las víctimas y cantar al unísono que Tel Aviv necesita “respirar hondo”.

Victoria reside en Beer Sheva (sur), pero hoy fue a Tel Aviv para celebrar el cumpleaños de su madre, a pesar de que podría haber elegido otras opciones.

“No nos asustarán, con lo que sea que hagan nunca lo conseguirán. Y creo que es importante venir y decírselo”, asevera.

Esta israelí no cree que la ola de violencia que vive la región desde octubre, en la que se enmarca el ataque, tenga “solución”.

“Tenemos que aprender a vivir con ellos y no entrar en conflicto. Siempre habrá fanáticos pero creo que hay que ignorarlos y aprender a manejarlo, a buscar la paz. Aunque no creo que haya final para esta historia”, lamenta.

Después de las visitas de Netanyahu, Lieberman, el alcalde de la ciudad y otros rostros conocidos de la política israelí, la diputada por la plataforma Campo Sionista, Shelly Yachimovich, también trabajaba con su ordenador mientras tomaba un café e insistía en la idea que repiten los ciudadanos.

“Uno de los propósitos del terror es doblegar a la gente y por eso estamos aquí mostrando presencia, no podemos dejar que el terror nos doblegue”, recalca.

Durante este 2016 la ciudad de Tel Aviv, generalmente considerada una burbuja dentro de la realidad del país y el conflicto con sus vecinos palestinos, se ha convertido en varias ocasiones en escenario de ataques.

En enero un palestino acribilló la terraza de un pub, matando a dos personas e hiriendo a siete, y en marzo -durante la visita del vicepresidente de EE.UU. Joe Biden- otro palestino mató a puñaladas a un turista estadounidense e hirió a una decena de personas.

Con el atentado de ayer surge de nuevo la polémica en la sociedad israelí, que se debate entre una respuesta comedida a estos ataques y los que piden mano dura.

Por su parte, la presidencia palestina emitió hoy un escueto comunicado de rechazo a la “violencia contra civiles” independientemente de quiénes sean las víctimas, mientras que Hamás aplaudió la acción.