Pekín, 3 nov (EFE).- El presidente francés, Francois Hollande, ha respaldado una posible entrada de capital chino en el gigante nuclear público galo Areva como parte de una recapitalización de la empresa en la que participará el Estado francés.

“Deseamos que el capital chino pueda estar en Areva”, ha dicho Hollande en una conferencia de prensa con la que cerró una visita oficial a China de dos días, al tiempo que añadía que “el Estado francés asumirá sus responsabilidades en una recapitalización” de la compañía.

El grupo, del que el Estado francés controla directa e indirecta en un 87 %, perdió en 2014 4.834 millones de euros y tiene unas necesidades de financiación de unos 7.000 millones hasta el año 2017, importe que no tiene que provenir en su totalidad de las arcas públicas de Francia.

“China es un socio” de Francia en el sector nuclear, ya que empresas de ambos países cooperan en la construcción de reactores, incluyendo en países como el Reino Unido, y por ello “tiene sentido asociar” a las compañías chinas, ha indicado Hollande.

Areva y la Corporación China de la Energía Nuclear (CNNC, una compañía estatal) firmaron el lunes en Pekín un protocolo de acuerdo para la cooperación en cuestiones como extracción, enriquecimiento y reprocesamiento de uranio.

Además, CNNC podría llegar a hacerse con una participación minoritaria en la compañía francesa, aunque Areva explicaba en un comunicado que el acuerdo no supone que la empresa china pueda tener un papel en la toma de decisiones de la compañía de energía si finalmente entra en su accionariado.

También negocia su posible incorporación a Areva el conglomerado industrial japonés Mitsubishi Heavy Industries.

Hollande ha apostado por que China adopte un papel de liderazgo sobre los países en desarrollo en la cumbre contra el cambio climático que acogerá París a finales de mes.

Centrado de lleno en los preparativos de la conferencia, el presidente del país anfitrión se ha centrado estos días de visita en Pekín en asegurarse de que la segunda economía mundial, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del planeta, está plenamente comprometida con la causa.

“El hecho de que China asuma sus responsabilidades y obligaciones es una manera de convencer a otros países a implicarse en la conferencia de París”, dijo Hollande optimista, pero sin perder la cautela sobre las posibilidades de conseguir un acuerdo global a la vista de lo ocurrido en Copenhague hace seis años.

El dirigente francés se refirió a la cumbre contra el cambio climático de 2009 en la capital danesa, la cual concluyó en un sonado fracaso al no lograrse un acuerdo debido, entre otras cosas, a la oposición de un grupo de “países en desarrollo y emergentes que dijeron que no podían asumir consecuencias de las que no eran responsables”, recordó.

Entonces, China no aceptó que los recortes de emisiones fueran vinculantes, un cambio radical con respecto a su postura actual que queda reflejada en una declaración realizada junto a Francia, que recoge la meta de que el calentamiento global no sobrepase los 2 grados centígrados este siglo, mientras hasta ahora no se prevé una cifra inferior a los 2,7 grados.

También apoya el cambio de actitud de China respecto a los objetivos medioambientales el acuerdo al que llegó el pasado año junto a EEUU para que sus niveles de emisiones alcanzarán de efecto invernadero su nivel máximo en 2030, pacto que remató el mes pasado cuando anunció que en 2017 pondrá en marcha un sistema nacional de limitación y venta de derechos de emisiones.

Hollande ofreció el apoyo y la colaboración de las empresas francesas en estos planes.