París, 11 may (EFE).- El presidente francés, François Hollande, justificó hoy la adopción sin votación parlamentaria de la reforma laboral de su Gobierno ante la existencia de «una minoría de bloqueo» dentro de su partido que impedía sacar adelante la ley.

El recurso al artículo 49.3, que permite aprobar una ley sin el voto en la Asamblea, «conviene cuando hay una minoría de diputados que bloquean la adopción» de un proyecto, señaló Hollande durante el Consejo de Ministros, según dijo a la prensa el portavoz del Gobierno, Stéphane Le Foll.

Según Le Foll, Hollande reiteró a sus ministros que la reforma laboral persigue al tiempo «afianzar los derechos de los trabajadores» y «conseguir la flexibilidad necesaria para que las empresas puedan contratar, sobre todo en indefinido».

El portavoz del Ejecutivo señaló que Hollande tiene previsto «explicar» a los ciudadanos esa reforma laboral e implicarse de forma directa en la defensa de una ley que ha movilizado en su contra a miles de personas en diversas manifestaciones en el país en el último mes y medio.

La oposición a la reforma laboral de un grupo de diputados socialistas disidentes, que representan el ala más izquierdista del partido, hacía incierta la aprobación de esa ley, considerada una de las últimas grandes iniciativas de la actual legislatura.

Por ello, el primer ministro, Manuel Valls, recibió la autorización para aprobarla con este mecanismo legislativo que, automáticamente, posibilita la presentación de una moción de censura, algo que ya han hecho los conservadores.

Los disidentes del Partido Socialista (PS), por su parte, están buscando el apoyo de otros diputados de izquierda (excomunistas y ecologistas) para presentar otra moción paralela, para lo cual necesitan la firma de 58 parlamentarios.

Este grupo de socialistas tiene previsto mantener una reunión esta misma tarde para evaluar, igualmente, si apoyan la moción de la derecha.

En este sentido, Le Foll se mostró convencido de que la moción de censura no prosperará (necesita la mayoría simple de los diputados) y advirtió a los diputados socialistas disidentes de las consecuencias que tendría para ellos votar junto a la derecha.

«Votar con la derecha es ser de derechas (…) Me parece incomprensible que la izquierda tumbe al Gobierno», aseguró, tras el Consejo de Ministros, la ministra de Trabajo, Myriam El-Khomri, que da nombre a la reforma laboral.

Le Foll, por su parte, aseguró que el ambiente en el Gobierno es «sereno», al tiempo que se mostró convencido de que la censura no prosperará.