París, 19 abr (EFE).- El presidente francés, François Hollande, criticó hoy la «mitificación» del discurso del ultraderechista Frente Nacional (FN), que comparó con el que tenía el Partido Comunista en la década de 1970 pero con añadidos como la petición para expulsar a los extranjeros o cerrar las fronteras.

La presidenta del FN, Marine Le Pen, «habla como un tracto del Partido Comunista de la década de 1970 creyendo que se pueden cerrar las fronteras, que se pueden nacionalizar las industrias o sacar ciertos capitales de nuestro país sin riesgo», comentó Hollande en una entrevista a la televisión «Canal Plus».

Añadió que la diferencia es que el Partido Comunista Francés no quería echar a los extranjeros ni a los pobres, e insistió en que, si se cierran las fronteras, la situación «sería todavía peor», en particular para las zonas fronterizas de Francia que, como el departamento de Pas de Calais (limítrofe con Bélgica), atraviesan ya una difícil coyuntura económica.

A juicio del presidente socialista, el FN no está «por ahora» en disposición de poderse calificar para la segunda vuelta de las presidenciales y, aunque dijo que todavía no se ha planteado la cuestión de si él mismo se presentará a la reelección en 2017, admitió que, en caso de que hubiera un duelo final entre él y Le Pen, dentro de dos años, podría debatir con ella.

Durante la emisión televisiva, que sirvió para marcar su tercer aniversario en el Elíseo y duró más de dos horas, el único gran anuncio de Hollande fue la extensión a los jóvenes de la prima para favorecer el mantenimiento en actividad de personas que cobran en torno al salario mínimo (algo menos de 1.400 euros).

Insistió en que la creación de empleo seguirá siendo la prioridad durante los dos años que le quedan de mandato y, como es habitual en él, se negó a hablar de su vida privada, tras las revelaciones en la prensa del corazón sobre su relación con la actriz Julie Gayet.

Defendió el proyecto de ley sobre los servicios secretos que se está tramitando en el Parlamento, y frente a los que lo critican por conculcar los derechos a la privacidad, negó que haya «un sistema general de escuchas».

«Se trata únicamente de la lucha contra el terrorismo o por nuestros intereses», afirmó, antes de avanzar que cuando sea adoptado por las dos cámaras, someterá el texto al escrutinio del Consejo Constitucional.

Por otro lado, el presidente francés se felicitó de que «ya no se hable de crisis» del euro, como hace dos años, y de que incluso se haya conseguido «una paridad particularmente ventajosa» de la moneda única con el dólar por la acción del Banco Central Europeo.