Santo Domingo, 6 oct (EFE).- Como si fueran estrellas del rock, o más bien de la bachata, por tratarse de la República Dominicana, han recibido este domingo de elecciones primarias en los centros de votación a los precandidatos a la Presidencia del país.

«¡El león, el león!», le coreaban decenas de personas al expresidente Leonel Fernández a su salida del Colegio Dominicano, en el barrio humilde de Villa Juana de Santo Domingo, donde depositó su voto poco antes del mediodía.

«¡Gonzalo presidente!», vociferaban los seguidores de Gonzalo Castillo, ahijado político del actual jefe de Estado, Danilo Medina, cuando llegó a votar al Colegio Quisqueya, vestido en manga corta y acompañado de su madre, Miriam.

Y es que la presencia de los candidatos fue el factor que rompió la paz reinante en una jornada electoral que, a grandes rasgos, transcurrió de forma tranquila.

La afluencia de votantes fue de menos a más, comenzó con pocos votantes y acabó con las largas filas que se formaron frente a los colegios electorales, en un proceso que se demoró más de la cuenta por el nuevo sistema de voto automatizado que se ha puesto a prueba en las primarias.

El presidente de la mesa donde se esperaba a Castillo, Víctor Manuel Polanco, explicó a Efe que a cada votante le lleva entre un minuto y minuto y medio hacer uso del sistema automatizado, que aún levanta algunas suspicacias.

Unos 40 minutos llevaba esperando Tomás Cheri Moreno en un colegio del barrio de Villa Juana para dar su apoyo al opositor Hipólito Mejía y achacó esa lentitud al nuevo sistema de voto automatizado.

«Con la tecnología el proceso es más lento. El proceso anterior era más fluido, más rápido. Hay gente que estaba desesperada y se ha ido» sin votar, afirmó en declaraciones a Efe.

Otra votante, Ramona Guzmán, tras depositar su papeleta por Leonel Fernández, afirmó que le resultó «muy sencillo» utilizar el dispositivo electrónico de votación en el Colegio Babeque del barrio céntrico de Naco, donde votó el precandidato opositor Luis Abinader.

En ese colegio, tras la máquina de votación, en la pared, una ilustración de Mafalda parecía dirigirse al precandidato opositor: «Pero sin dejar de poner los pies sobre la tierra ¿Verdad?».

Leonel Fernández se hizo de rogar, fue el último aspirante en llegar a votar, pasadas las 11.30 de la mañana, en el Colegio República Dominicana de Villa Juana, el centro de votación más concurrido, quizá por haber avanzado ya la mañana y donde la gente guardó fila por un buen rato para ejercer el voto.

Minutos antes de la llegada de Fernández, una señora a la que le correspondía votar en su misma mesa se mostró muy ofuscada porque en las opciones de voto «solo había morado» (el color del partido oficialista), y esos no son sus colores.

No entendió esta votante que para poder apoyar al Partido Revolucionario Moderno (PRM), debió haberse inscrito en su lista y que, al no haberlo hecho, solo podía elegir a uno de los candidatos del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el único que ha realizado unas primarias abiertas.

Así que se fue airada y decepcionada sin ejercer su derecho. Un voto perdido.

La mayor de las muchedumbres en esta jornada se congregó a las puerta de este centro y, a la salida de Fernández, el fenómeno fan se exacerbó, aunque el candidato fuera ya montado en un vehículo bajo fuertes medidas de seguridad.

María Montecelos

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