Ankara, 27 jul (EFE).- La ministra de Exteriores española, Arancha González Laya, intentó hoy durante una visita a Ankara rebajar las tensiones diplomáticas en el Mediterráneo oriental causadas por las exploraciones turcas de gas y la guerra de Libia.

Tras un encuentro con su homólogo turco, Mevlüt Çavusoglu, González Laya anunció que Turquía está dispuesta a “pausar” durante un mes las exploraciones de gas natural en el Mediterráneo oriental para facilitar un entendimiento con Grecia.

Çavusoglu “me ha trasmitido el deseo de Turquía de iniciar un diálogo constructivo con sus vecinos en el Mediterráneo Este y creo que va a ser tremendamente importante para generar un clima de confianza entre la Unión Europea y Turquía”, señaló la ministra durante una rueda de prensa.

Destacó la disposición de Ankara de “pausar las exploraciones durante al menos un mes para dar un espacio al diálogo entre las partes”, en una situación caracterizada hasta ahora por un enfrentamiento diplomático.

DESESCALAR TENSIONES

La tensión con Atenas aumentó la semana pasada tras el anuncio turco de querer realizar nuevas exploraciones de gas natural en aguas situadas al sureste de la isla griega de Rodas, una región que Turquía y Grecia consideran parte de su zona económica exclusiva.

En los medios griegos se llegó a hablar incluso de una movilización general de las Fuerzas Armadas y la televisión turca subrayaba que el buque turco “Oruç Reis” venía acompañado de fragatas.

Tras una llamada de la canciller alemana, Angela Merkel, al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y al primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, las aguas se calmaron y, de momento, el buque turco sigue anclado en el puerto de Antalya, al suroeste de Turquía.

La mediación de España, uno de los países europeos con mejores relaciones con la Turquía de Erdogan, quiere contribuir a “desescalar las tensiones que existen”, subrayó González Laya.

“Es una señal de confianza que estimo y aprecio”, agregó en relación a la posibilidad de pausar las exploraciones.

DESACUERDO EN LIBIA

Ambos ministros coincidieron también en que el diálogo es fundamental para resolver el conflicto de Libia y que la vía idónea es retomar el proceso de negociación iniciado en enero pasado durante una conferencia multilateral en Berlín.

No obstante, existen discrepancias sobre la aplicación del embargo de armas impuesto al país africano, una cuestión que en junio había suscitado fricciones diplomáticas entre Ankara y París, después de que una fragata francesa intentó inspeccionar un carguero turco por la sospecha de que pudiera llevar armas a Libia.

Turquía mantiene desde enero un contingente militar en Libia para respaldar al Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA) de Trípoli contra el mariscal rebelde Jalifa Hafter, hombre fuerte en el este del país africano, respaldado por Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y, según Turquía, también Francia.

¿EMBARGO NEUTRAL?

En este marco, González Laya defendió hoy la necesidad de Irini, la misión de la UE para controlar el cumplimiento del embargo de venta de armas a Libia.

Explicó que “no va contra ningún país en concreto sino que es para que se respete el embargo de armas decretado por Naciones Unidas, ya estén entrando las armas por tierra, mar o aire”.

Su homólogo turco, no obstante, aseveró de forma tajante ante la prensa que el embargo sólo llega a controlar los suministros enviados al GNA, un gobierno reconocido por la ONU y también por la Unión Europea (UE).

“La operación de Irini con certeza no es neutral. Ayuda a Haftar y castiga al GNA. Irini solo se aplica a nuestros buques que llevan material, pero las armas que llegan desde Egipto, ¿se controlan? No. Las armas que llegan en avión desde Siria o desde Rusia, Francia o Emiratos Árabes ¿se controlan? No.”, aseveró Çavusoglu.

ALIANZA DE CIVILIZACIONES

Pese a esta discrepancia, los dos ministros se mostraron convencidos de que una cooperación más estrecha entre España y Turquía será beneficiosa para la estabilidad de toda la región.

En se sentido, mencionaron la opción de “revivir la Alianza de Civilizaciones”, una iniciativa político-cultural fundada por España y Turquía hace 15 años.

No obstante, en la polémica cultural más reciente, la reconversión de la antigua basílica bizantina Santa Sofía, hasta ahora museo, en mezquita, se notó cierta discrepancia entre los ministros.

Mientras que González Laya expresó su deseo que este patrimonio de la humanidad “siga siendo una casa común de musulmanes, cristianos ortodoxos y católicos”, Çavusoglu subrayó que podría serlo en el sentido espiritual, aunque que “no será posible” abrirlo a otros ritos religiosos que no sean el musulmán.

Ilya U. Topper / Lara Villalón

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