Bagdad, 18 jul (EFE).- El Gobierno iraquí y la ONU aseguraron hoy que el atentado perpetrado ayer, viernes, en un mercado del noreste de Bagdad, que causó 97 muertos y 130 heridos, y que fue reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), no afectará a la convivencia entre suníes y chiíes en Irak.

El portavoz del Parlamento iraquí, Salim Al Yaburi, condenó en un comunicado “la explosión criminal atroz” y dijo que “los intentos del EI de perturbar la seguridad a través de instrumentalizar los sentimientos sectarios (de la población) solo van a reforzar el compromiso de luchar contra estos métodos”.

El EI aseguró en un comunicado que la operación fue llevada a cabo en venganza contra los chiíes y que en ella murieron 180 milicianos pertenecientes a esta rama del islam.

Una fuente de seguridad aseguró a Efe que la mayoría de los fallecidos eran civiles, que estaban realizando sus compras, coincidiendo con la festividad de Aid al Fitr, con la que culmina el mes sagrado de ramadán.

El representante de la ONU para Irak, Jan Kubis, expresó su “profunda tristeza” por esta “masacre destructiva”, que causó la muerte de “decenas de familias inocentes mientras se preparaban para celebrar el Aid el Fitr”.

“Estos actos terroristas no van a perjudicar la confianza verdadera y profunda en la convivencia pacífica entre los hijos de Diyala y de Irak”, dijo en un comunicado.

Las autoridades locales han formado una comisión para investigar el ataque y averiguar cómo pudo llegar el vehículo bomba con el que fue perpetrado hasta el mercado, a pesar de las medidas de seguridad adoptadas por el Aid al Fitr.

Durante esta festividad, las familias sueles acudir a plazas, parques y mercados, para comprar dulces y regalos, y por ello la seguridad se ha reforzado en los lugares públicos en Irak.

Por su parte, Muzanna al Tamimi, gobernador de la provincia de Diyala, decretó anoche tres días de luto y suspendió todas las celebraciones religiosas.

Además de las víctimas, todavía hay 20 desaparecidos, cuyos cuerpos se cree que se desintegraron por la explosión del camión bomba, que provocó la destrucción de 50 locales comerciales y 70 vehículos, además de un gran cráter en el suelo.

El EI reivindicó el atentado a través de la red social Twitter y dijo que fue llevado a cabo por un terrorista suicida, el cual detonó un vehículo cargado con tres toneladas de explosivos.

Los chiíes sueles ser blanco de ataques por parte del EI, que profesa una versión radical del islam suní.

Este es uno de los atentados más mortíferos desde que el grupo yihadista conquistó amplias zonas del país en junio de 2014 y proclamó el califato en las zonas bajo su dominio, tanto en territorio iraquí como en Siria.