Túnez, 9 mar (EFE).- Fuerzas de seguridad tunecinas mataron en las últimas horas a siete presuntos yihadistas en la localidad meridional de Ben Guerdan, escenario el pasado lunes de un intento de asalto terrorista en el que murieron 55 personas entre atacantes, policías, soldados y civiles.

En un comunicado publicado hoy, el ministerio de Interior afirmó, asimismo, que la operación de búsqueda de presuntos participantes y cómplices del asalto prosigue en la ciudad y en las zonas próximas a la frontera con Libia.

El portavoz del ministerio de Defensa, Belhassen Oueslati, explicó, por su parte, que la operación se desarrolló durante la noche en el área de Beneri, que los seis sospechosos se habían atrincherado en una casa y que se resistieron con fusiles de asalto tipo “Kalashnikov”.

Oueslati también confirmó el arresto de 16 sospechosos más en las operaciones del martes en el área de Ben Guerdan, cuya población sigue bajo toque de queda.

Además, dos personas que podrían haber participado o ayudado a los radicales fueron detenidas hoy en la ciudad de Nebuel, a escasos cincuenta kilómetros de Túnez capital, y una tercera en Kairauan, la cuarta ciudad santa del islam.

También el martes, otro presunto yihadista murió y uno más fue arrestado en un asalto de las fuerzas de Seguridad a una casa en la que se habían atrincherado, cercana a la caserna que los terroristas trataron de asaltar el lunes.

Uno de los sospechosos se rindió al verse rodeado mientras que el otro se enfrentó a tiros a las fuerzas de Seguridad hasta que fue abatido, agregaron las fuentes sin ofrecer otro tipo de detalles.

Fuerzas especiales de la lucha antiterrorista tunecina y del Ejército rastrean desde el lunes Ben Guerdan y otras zonas próximas a la frontera con Libia en busca de cómplices y presuntos autores del ataque de lunes.

En el intento de asalto, el más grave sufrido hasta la fecha por las fuerzas de Seguridad tunecinas en el sur del país, perecieron 36 yihadistas, 12 miembros de las fuerzas de Seguridad del Estado y siete civiles, según cifras oficiales.

Además, siete de los presuntos atacantes fueron detenidos e interrogados el mismo lunes, lo que ha permitió desmantelar tres zulos de armas y hallar un camión cargado de armamento sofisticado, reveló el primer ministro tunecino, Habid Essid.

El jefe del gobierno señaló, asimismo, que la señal para el inicio del ataque del lunes se dio desde el minarete de una mezquita próxima al cuartel y a la comisaría asaltadas lo que muestra el grado de implantación de los yihadistas en esta zona próxima a la frontera con Túnez.

“El objetivo de este ataque era tomar la caserna, los puestos de seguridad y la Guardia Nacional” para hacerse con el control de la ciudad y “establecer un emirato”, afirmó.

Ben Guerdan, una de las ciudades de Túnez con más vínculos con el islam radical y herético, amaneció hoy en medio de una tensa calma tras una noche en la que, según las autoridades, se respetó el toque de queda impuesto.

Hasta el momento ningún grupo ha asumido la autoría del ataque, el segundo en la zona en la última semana, aunque las pesquisas apuntan a la rama libia del grupo yihadista Estado Islámico, ya que gran parte de los atacantes se infiltraron desde ese país.