Jerusalén, 14 oct (EFE).- El atacante palestino de Jerusalén Este, Ala Abu Yamal, que se encontraba herido desde ayer en un hospital de la ciudad tras asesinar a un ultrortodoxo, ha fallecido hoy a causa de sus heridas, informó la policía.

“El terrorista de Mea Shearim falleció en las últimas horas”, confirmó a Efe la portavoz policial Luba Samri.

Abu Yamal embistió con su vehículo una parada de autobús en el emblemático barrio ultraortodoxo de Mea Shearim, y tras bajar de su coche le pegó hasta ocho machetazos a un rabino de 60 años, antes de resultar herido por un guarda de seguridad.

Con él son 32 los palestinos muertos en la ola de violencia que sacude la zona desde el 1 de octubre, doce de ellos atacantes que mataron a siete israelíes.

El Gobierno israelí decidió ayer que, a partir de ahora, no entregará a las familias los cadáveres de atacantes palestinos muertos a tiros por las fuerzas de seguridad, para que los entierros no se conviertan en manifestaciones que alienten a la violencia.

“La familia del terrorista convierte su funeral en una manifestación de apoyo al terrorismo e incitación al asesinato y no debemos tolerarlo”, dijo el ministro de Seguridad Interna, Guilad Erdan, en un comunicado.

El caso de Abu Yamal, que en los últimos nueve años trabajaba como técnico de la compañía israelí de telefonía Bezeq, ha encendido las alarmas en el Gobierno de Benjamín Netanyahu sobre las dificultades para impedir los ataques de la actual ola de violencia, debido a que siendo residentes de Jerusalén pueden desplazarse con libertad por todo Israel.

Según el diario Yediot Aharonot, 16 de los 26 atacantes de la ola de apuñalamientos, atropellos y ataques con arma de fuego de los últimos catorce días eran de barrios y localidades palestinas de Jerusalén este, cuyos accesos Israel ha empezado hoy a cerrar.

Medios locales destacan sin embargo que Abu Yamal, de la aldea de Yabel Mukaber, fue filmado el año pasado apoyando un atentado perpetrado por dos de sus primos contra una sinagoga de Jerusalén, en la que murieron cinco personas, y denuncian que su afinidad islamista debió haber encendido una luz roja en los servicios de seguridad.