El papado de Benedicto XVI se ha visto empañado por una serie de escándalos y acusaciones de abuso sexual contra sacerdotes al interior de la Iglesia Católica. Desde llamar a retiro a Marcial Maciel hasta la investigación de los Legionarios de Cristo y las reuniones con las víctimas, la labor del Papa se vio enfrentada a diversas críticas.

El teólogo alemán Joseph Ratzinger, que adoptó el nombre de Benedicto XVI tras asumir el papado en 2005, había presidido por casi un cuarto de siglo, desde 1981, la célebre Congregación para la Doctrina de la Fe, el antiguamente llamado Santo Oficio de la Inquisición. Sucedió como obispo de Roma a Juan Pablo II, tras uno de los pontificados más largos y carismáticos de la historia.

Su misión se vio confrontada a la crisis más profunda de la Iglesia contemporánea, provocada por las revelaciones y denuncias en numerosos países contra religiosos por haber cometido durante décadas abusos sexuales a menores.

Los abusos sexuales a niños afectaron profundamente buena parte de su pontificado. El Papa ordenó una investigación oficial sobre casos en Irlanda que llevó a la renuncia de varios obispos.

En 2008, enfrentado a diversas acusaciones de abusos sexuales contra sacerdotes, Benedicto XVI dijo sentir “vergüenza” por los hechos denunciados durante la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Australia. Desde ese momento, el pontífice se reunió en varias ocasiones con víctimas de abusos, prometiendo tomar medidas y señalando “compartir el dolor” de lo sucedido.