Buenos Aires, 20 nov (EFE).- El empresario argentino Lázaro Báez denunció este miércoles amenazas por parte del Gobierno de Mauricio Macri para involucrar a la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015) en el proceso por una supuesta trama de lavado dinero vinculada a la adjudicación de obra pública durante los mandatos kirchneristas.

“Fui acosado por el servicio de inteligencia a la orden del actual Gobierno, quienes realizaron múltiples amenazas y todo tipo de aprietes para que involucre al peronismo y a la expresidenta”, aseguró en el juicio por la causa conocida como “Ruta del dinero K”, en la que se le acusa de encabezar una supuesta trama de lavado de dinero y que llegó a tener a Fernández imputada por la Fiscalía.

Hace un año el juez del caso, Sebastián Casanello, dictó la “falta de mérito” de la expresidenta -que el 10 de diciembre próximo asumirá el cargo de vicepresidenta tras ganar las elecciones de octubre junto a su candidato a presidente, Alberto Fernández- pero sostuvo que existen elementos sobre el lavado de dinero por parte de firmas vinculadas a Baez, uno de los principales contratistas de obra pública durante el kirchnerismo.

En el juicio, que comenzó en octubre de 2018 y tiene en el punto de mira el dinero obtenido por los contratos adjudicados a las empresas de construcción del Grupo Austral, propiedad de Báez, se investigan delitos de lavado de activos y encubrimiento por haber montado supuestamente entre 2010 y 2013 una estructura de sociedades y cuentas bancarias en el exterior que permitieron el blanqueo de al menos 60 millones de dólares.

Báez, en prisión preventiva desde 2016, aparece en una conversación grabada, difundida por medios locales, en la que habría indicado que “todo” lo que tuvo él era “de una sola persona que está arriba”, quien, en la interpretación de la Unidad de Información Financiera (UIF), es el esposo de Fernández y expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010 de un paro cardíaco.

El empresario negó hoy su papel en la supuesta trama de corrupción y aseguró ser “víctima de una campaña atroz por parte de los distintos poderes reales” del país.

“Yo fui, soy y seré amigo de Néstor Kirchner. Nuestro vínculo empieza con mucha anterioridad a que se convirtiera en un político trascendente, sin embargo esto no quiere decir bajo ningún concepto que yo fuera su testaferro, ni de él ni de su familia”, aseguró.

 Según su criterio, fue “uno de los elegidos para poder atacar el modelo de país inclusivo, justo y soberano que soñó Néstor Kirchner”.

El director de la UIF, Mariano Federici, aseguró en junio de este año que existen pruebas “indiciarias”, que no son directas, contra Báez.

Federici recordó Báez era un cajero de banco que creó una empresa de obras públicas el día que Kirchner fue nombrado presidente, en 2003, que multiplicó su patrimonio declarado, de menos de 1 millón de pesos (unos 16.000 dólares) en 2003 a 350 millones (unos 5,6 millones de dólares) en 2015, y recibió el 80 % de adjudicaciones de obra publica de la provincia de Santa Cruz.

La “ruta del dinero K” comenzó a investigarse en 2013, todavía con Cristina Fernández en el poder, aunque el impulso definitivo llegó en marzo de 2016, ya con Mauricio Macri en la Presidencia y después de que un canal de televisión difundiera imágenes que mostraban a Martín Báez, hijo del contratista, contando grandes sumas de dinero en las oficinas de una financiera de Buenos Aires.

Según la acusación, en los 12 años de mandatos de Kirchner y de su esposa, se adjudicaron a Báez más de 50 obras, el 80 % del total, muchas de las cuales quedaron inacabadas, tuvieron sobreprecios o eran innecesarias.

A su vez, en el marco de otras causas ya se investiga el posible retorno de esos supuestos millonarios sobreprecios al matrimonio presidencial a través del alquiler de propiedades inmobiliarias de los Kirchner al propio Báez.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.