Ankara, 5 may (EFE).- El primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu, anunció hoy su retirada del cargo, en una declaración en la que dejó claro que se trata de una decisión forzada por la actitud de su partido, el islamista Justicia y Desarrollo (AKP).

Davutoglu confirmó que ha convocado un congreso extraordinario del AKP para el próximo 22 de mayo y agregó que no se presentará como candidato a liderar su gobernante partido, fundado en 2001 por el actual presidente del país, Recep Tayyip Erdogan.

El anuncio se produjo después de una breve reunión de la cúpula del partido esta mañana y una larga entrevista ayer entre Davutoglu y Erdogan, que despertó gran expectación en los medios.

Acorde a las costumbres políticas turcas, la jefatura del partido más votado y el puesto de primer ministro van unidos, y Davutoglu no dejó lugar a dudas de que también dimitirá de la jefatura del Gobierno.

«Quiero decir algo a los ciudadanos que nos votaron el 1 de noviembre (pasado). Que mi turno en el cargo no haya llegado a los cuatro años (de una legislatura) no ha sido elección mía, sino que es el resultado de un imperativo», dijo el primer ministro saliente.

«Quiero estar seguro de que los camaradas están conmigo. En la última reunión de la cúpula del partido (el viernes pasado) vi que no es el caso. El AKP debe quedar unido. Por eso tomé la decisión de no presentarme como candidato en el congreso», explicó.

En aquella reunión, la cúpula del AKP le retiró a Davutoglu la potestad de nombrar a cargos locales del partido, una decisión que numerosos analistas consideran instigada por el jefe del Estado para apartar del poder a quien fue durante años un estrecho aliado suyo.

Erdogan, entonces primer ministro, había escogido como sucesor a Davutoglu, ministro de Exteriores, en verano de 2014, cuando se presentó a las elecciones presidenciales y tuvo que romper sus vínculos con el partido por mandato constitucional.

Embarcado en una iniciativa para elaborar una nueva Constitución que dote a Turquía con un sistema presidencialista (en lugar del parlamentario actual), Erdogan ha considerado que Davutoglu estaba frenándole, opinó Özer Sencar, director del instituto demoscópico Metropoll, en declaraciones a la televisión CNNTürk.

Erdogan quiere reemplazarlo con alguien «más fiable», añadió.

Mientras la prensa baraja ya posibles sucesores, el politólogo Rasit Kaya estima que «no importa quién será elegido jefe del partido y nombrado primer ministro: todos sabrán que no es una persona votada sino designada por Erdogan».

«Y esa persona será consciente de que no tendrá ni siquiera esa autonomía mínima que tenía Davutoglu», aseveró Kaya a Efe.

«Sea quien sea el próximo primer ministro, será Erdogan quien gobierna», añadió.

A pesar de todo, Davutoglu expresó hoy su lealtad para con el presidente y su voluntad de mantener unido al partido.

El propio Erdogan, preguntado por el anuncio del mandatario, se limitó a decir: «Es decisión suya. Que le vaya bien», según el diario «Habertürk».

La oposición, en cambio, criticó duramente lo que considera una maniobra del presidente para apartar del poder a un primer ministro elegido democráticamente, y el líder del partido socialdemócrata CHP, Kemal Kiliçdaroglu, habló de un «golpe de palacio».

También Selahattin Demirtas, copresidente del HDP, el partido de la izquierda prokurda, consideró contrario a la Constitución el proceso de salida del poder de Davutoglu.

La Bolsa de Estambul había reaccionado con una caída continua a las especulaciones de los días previos sobre el cese de Davutoglu, y hoy abrió con un retroceso del 2 %, pero se estabilizó después, acumulando unas pérdidas del 8 % desde el viernes pasado.

Un asesor de Erdogan, Cemil Ertem, intentó enviar hoy un mensaje de tranquilidad al asegurar que no habrá elecciones anticipadas.

Muchos analistas creen que Erdogan buscará una nueva cita con las urnas para conseguir una mayoría de dos tercios en el Parlamento, lo que le permitiría aprobar un cambio constitucional sin necesidad de referéndum, pero Rasit Kaya recela de todo vaticinio lógico.

«El país va cuesta abajo, y Erdogan está al volante, sin frenos, acelerando cada vez más y atropellando lo que se encuentre a su paso, incluidos sus compañeros más cercanos», describe Kaya la situación.