Manila, 9 may (EFE).- El polémico Rodrigo Duterte, que promete acabar con la inseguridad y la corrupción en Filipinas, encabeza la carrera a la presidencia del país, tras unos comicios salpicados de sucesos violentos que han causado diez muertos y tres heridos.

Según el escrutinio de la Comisión Electoral de Filipinas (COMELEC), Duterte acumula más de 6,2 millones de votos o un 38,8 por ciento de los sufragios registrados en el 35,89 por ciento de los distritos electorales tras el cierre de la mayoría de los centros de votación a las 17.00 hora local (09.00 GMT).

La senadora Grace Poe ocupa el segundo lugar con 3,6 millones de sufragios, un 22,4 por ciento de las papeletas.

El actual ministro del Interior, Mar Roxas, viene en tercer lugar, con 3,4 millones de votos, un 21,5 por ciento, mientras que el cuarto y quinto puesto se lo reparten el vicepresidente Jejomar Binay y la senadora Miriam Defensor Santiago.

Estos resultados, parciales y provisionales, confirman lo que los sondeos de intención de voto pronosticaban durante la campaña electoral, que situaban a Duterte, también apodado “Harry el sucio” o “El castigador”, como el decimosexto presidente de Filipinas.

Binay fue el candidato más madrugador y depositó su voto en un colegio electoral en Makati a las 06.00 hora local (22.00 GMT del domingo), justo cuando acababan de abrir las puertas.

“Si hay unas elecciones libres y justas, ganaré estos comicios”, dijo ante la prensa Binay, quien aseguró que tiene redactado el discurso para aceptar la victoria.

La senadora Grace Poe, la candidata más joven y cuya posición en las encuestas se lo debe al apellido de su padre adoptivo, Fernando Poe, el rey de los actores filipinos, prometió acatar el resultado de las urnas, “gane quien gane”.

En la carrera para la vicepresidencia del país, Ferdinand Marcos, el hijo del dictador del mismo nombre, encabeza el escrutinio de los votos, seguido de Leni Robledo, Alan Cayetano, Francis Escudero y Gringo Honasan.

Al menos 54,3 millones de filipinos estaban llamados a votar para elegir presidente, vicepresidente, senadores, congresistas y unos 18.000 cargos en gobiernos provinciales y locales.

La jornada electoral ha transcurrido salpicada de actos violentos que han causado al menos diez muertos y tres heridos.

Siete personas murieron y otra resultó herida en una emboscada en Rosario, en la provincia de Cavite, al sur de Manila, horas antes de que abrieran los colegios electorales.

Rosario había sido uno de las zonas donde se reforzó la seguridad debido a la intensa rivalidad política entre los candidatos locales.

La mayoría de los casos de violencia, no obstante, tuvieron lugar en la isla de Mindanao, la principal del sur de Filipinas.

“Creemos que las elecciones se desarrollaron con normalidad en general”, indicó en rueda de prensa el presidente del COMELEC, Andres Bautista, aunque reconoció que se habían reportado diversos incidentes, como fallos en las más 95.000 maquinas de recuento de votos instaladas.

Esto provocó largas colas desde el inicio de la jornada y algunos votantes, como la candidata a la vicepresidencia, Leni Robredo, tuvieron que esperar dos horas antes de depositar su sufragio.

La directora ejecutiva de Legal Network for Truthful Elections (LENTE), Rona Ann Caritos, sacó una conclusión diferente a la oficial de al campaña electoral y la jornada de votación,

Caritos dijo que los comicios han sido más violentos que los anteriores, y enumeró emboscadas, disparos indiscriminados, incendios, tres explosiones y casos de intimidación.