Moscú, 3 jun (EFE).- El suministro de crudo ruso limpio a Hungría y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba y las entregas de petróleo no contaminado a Polonia pueden reiniciarse el próximo fin de semana, informó hoy el portavoz de la compañía Transneft, Igor Diomin.

“El crudo en el punto de entrega de Budkovice (Eslovaquia) y Feneslytke (Hungría) ya fluye de manera normal. En Bielorrusia el crudo con exceso de cloruros orgánicos sigue siendo extraído desde el punto de Adam’s Zastava (Polonia). El petróleo limpio llegará de nuevo los días 8 y 9”, señaló el portavoz, según la agencia TASS.

Bielorrusia fue el primer país que detectó la presencia de crudo contaminado en el ramal norte del oleoducto Druzhba el pasado 19 de abril, y optó por cortar el flujo, decisión a la que se sumaron Polonia y Alemania, y posteriormente Eslovaquia.

El oleoducto Druzhba parte de la ciudad rusa de Samara y llega a la bielorrusa de Mozyr, de donde parten dos ramales: uno pasa por Polonia, Alemania, Letonia y Lituania, y otro llega a Ucrania, Eslovaquia, la República Checa, Hungría y Croacia.

Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Polonia, Eslovaquia y Hungría establecieron el 26 de abril pasado un programa para eliminar el petróleo contaminado de todos los tramos del oleoducto.

Bielorrusia tiene que retirar en total un millón de toneladas de petróleo contaminado, operación que comenzó a finales de mayo, tras el escándalo de la contaminación del crudo ruso con una alta concentración de hasta 300 partes por millón de cloruros orgánicos.

Serguéi Andronov, el vicepresidente de Transneft, la empresa transportadora del petróleo, dijo al diario “Kommersant” que el crudo estará plenamente limpio en entre 6 y 8 meses.

Rusia anunció la creación de una comisión para investigar la contaminación y el pasado día 7 abrió una causa penal contra cuatro sospechosos de estar vinculados al escándalo, que costará a Buelorrusia “cientos de millones de dólares”, según afirmó recientemente el presidente de ese país, Alexandr Lukashenko.

Según diversas estimaciones, los daños provocados a la economía bielorrusa ascienden a unos 100 millones de dólares.

El cierre de este oleoducto le cuesta a Rusia alrededor de 1.000 millones de dólares, sin contar las multas por demora en la entrega, otros costes de carácter legal y los gastos para dar una solución técnica al problema.

El ministro ruso de Energía, Alexandr Novak, ha dicho que no espera que las compensaciones por el daño superen los 100 millones de dólares.

El viceministro ruso de Energía, Pável Sorokin, señaló hoy que actualmente hay reuniones entre los suministradores de petróleo rusos, Transneft, clientes europeos, intermediarios y corredores de crudo, a fin de abordar cuestiones técnicas y financieras.